Nueve de cada diez actividades municipales de ocio infantil en Cataluña excluyen el castellano
Los pocos espectáculos programados en español en los centros cívicos son musicales y no usan el lenguaje, según un estudio de la AEB
El Gobierno condiciona ahora la ayuda para la compra de libros a que el 50% sean en español

Primero se le excluyó de las aulas a través de la inmersión lingüística, aplicada en escuelas e institutos por la Generalitat desde hace cuarenta años. Ahora, el Govern, con la complicidad de los Ayuntamientos, pretende «eliminar también el castellano como referente de lengua ... de cultura para los alumnos fuera del entorno escolar», según denuncia la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB).
En su actualización del modelo lingüístico, en 2018, el gobierno catalán avanzó ya su nuevo objetivo para los próximos años: extender el uso de la lengua autonómica fuera de los recintos escolares; es decir en las actividades extraescolares y de ocio dirigidas a niños, jóvenes y familias. Un informe realizado por la AEB en noviembre de 2021, adelantado por este diario, constató la paupérrima presencia de la lengua castellana en los catálogos infantiles de las bibliotecas públicas –solo un 25 por ciento de los libros infantiles que adquieren las bibliotecas públicas catalanas están redactados en español–.
Ahora, otro estudio elaborado por la misma entidad, con datos oficiales remitidos por los Ayuntamientos de las cuatro capitales de provincia catalanas, revela que prácticamente el cien por cien de las actividades culturales y lúdicas impulsadas por los consistorios para los menores y sus familias son en catalán, relegando al castellano a una presencia casi residual.
El informe constata también que las pocas actividades previstas en lengua castellana son «espectáculos musicales en los que apenas se utiliza el lenguaje», denuncia la entidad. Para llegar a estas conclusiones, la AEB ha analizado la programación de 2022 de los centros cívicos –punto de socialización y de acceso a la cultura de forma gratuita en los barrios de todas las ciudades y financiados por los consistorios– de las cuatro capitales catalanas (Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona). «Los centros cívicos son una puerta abierta donde niños y adultos entran en contacto con la lectura, la música, el baile, el teatro y otra variedad de actividades que en otro caso les resultarían de más difícil acceso», señalan desde la AEB.
Un 53,2% castellanohablantes
En las actividades (talleres y espectáculos) impulsadas desde los centros cívicos de Barcelona, ciudad en la que un 53,2 por ciento de los barceloneses son castellanohablantes, la programación solo en lengua castellana supone el 0,5 por ciento sobre el total y las actividades bilingües catalán-castellano un 4,3 por ciento. Así pues, sólo un 4,8 por ciento de la programación total en estos centros incluye al castellano en algún formato (sola o en oferta bilingüe) como lengua de uso.
La oferta de espectáculos y talleres dirigidos a los niños y sus familias en lengua extranjera es superior a las de solo en lengua castellana. Barcelona, ciudad en la que gobierna En Comú Podem con un pacto con el PSC, tiene un total de 52 centros cívicos, en los que en el año 2022 el Ayuntamiento invirtió cerca de 20 millones de euros. Un 0,6 por ciento de la cifra total del presupuesto de la ciudad: 3.406 millones de euros.
En la ciudad de Tarragona, donde la gestión de los centros cívicos depende también del Consistorio (gobierna ERC junto a Junts, En Comú Podem y CUP), que destinó 100.000 de los 940.000 euros de presupuesto de estos centros directamente a actividades y programas, la discriminación del castellano aún es más flagrante, según revela el estudio.
La red de centros cívicos públicos publicita sus programas y actividades exclusivamente en catalán. Según los datos de 2022, el año pasado los seis centros cívicos de la ciudad no programaron ni una sola actividad en lengua castellana o bilingüe. El Ayuntamiento arguye que se usa de forma preferente el catalán en base a las instrucciones del Reglamento de Uso de la Lengua Catalana en la ciudad.
Por lo que respecta a Lérida, cuyos centros cívicos dependen también del Ayuntamiento (gobierna ERC con un pacto con Junts), el uso del castellano en las actividades programadas por estas instalaciones es también ínfimo. De las 43 actividades programadas para público infantil-juvenil y familiar, nueve utilizan el castellano en solitario o combinado con el catalán y el ucraniano. Solo dos actividades (un 4,6 por ciento) emplean el castellano y corresponden las dos actividades a aprendizaje musical.
Por último, desde el Ayuntamiento de Gerona se negaron a ofrecer datos sobre los usos lingüísticos en las actividades impulsadas desde estos centros, que contaron en 2022 con un presupuesto municipal de 132.610 euros. El consistorio gerundense aduce que «no se tiene constancia de la lengua empleada por los docentes, talleristas o monitores ni del público asistente». A pesar de esta respuesta, la información disponible en las redes sociales evidencia, según denuncia la AEB, que el programa de actividades solo se edita en catalán. De las 150 propuestas, de las que da cuenta el propio Ayuntamiento en su página web, solo hay una anunciada en castellano y corresponde a una clase de baile organizada por una asociación cultural colombiana, según la AEB.
La Asamblea por una Escuela Bilingüe denuncia que la discriminación del castellano de la programación de estas actividades, es una forma de «hacer percibir a los niños que la lengua castellana es una lengua para el ámbito familiar o coloquial y que fuera de este ámbito no es bienvenida ni valorada». «Los datos del informe de las actividades de los centros cívicos son una muestra de lo que ocurre en toda Cataluña. La administración local al igual que la Generalitat excluye al español y de facto actua como si solo hubiera una lengua oficial. Tiene que finalizar es la vulneración de los derechos lingüísticos de los catalanes castellanohablantes», dice Ana Losada, presidenta de la AEB
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Los reglamentos de uso de la lengua catalana de los ayuntamientos analizados «amparan el ostracismo al español», denuncia la entidad. «Reglamentos casi idénticos en las cuatro ciudades que justifican la sobre presencia del catalán atendiendo a un supuesto proceso de normalización lingüística aún por conseguir. La falta de reglamentación del uso de la lengua castellana favorece su exclusión», advierte la AEB. «En una sociedad bilingüe como la catalana, los ciudadanos no deben normalizar que estos centros ofrezcan actividades en inglés mientras que no hay ni una en español. El castellano es lengua oficial en Cataluña y la lengua mayoritaria de los catalanes», concluye la AEB.
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