un tiempo propio
Galicia señala el camino
Los gallegos han optado libre y conscientemente por la zona templada de la política y por políticas posibles y realizables
El campo clama justicia
¿Hacia dónde llevan a España?

El pasado domingo se celebraron las elecciones autonómicas en Galicia. La lección que han dado los gallegos es muy importante. En primer lugar, han votado en libertad sin dejarse influir por las mentiras y las desinformaciones de los terminales mediáticos del Gobierno. La última semana ... de campaña se intentó manipular el voto mediante todo tipo de declaraciones y noticias falsas. Los gallegos han sido inmunes a esta campaña de intoxicación porque las mentiras del Gobierno ya no tienen escasa o nula credibilidad.
En segundo lugar, han apostado por la zona templada de la política. Es decir, han excluido de su parlamento a formaciones políticas extremas tanto de derecha (Vox), como de izquierda (Sumar y Podemos). Es cierto que el BNG es un partido de izquierdas radical, pero es la única opción que le quedaba al votante de izquierdas, después de la campaña ancilar que hizo el PSOE, fomentado a la candidata del BNG en detrimento del suyo.
Tercero, el PSOE tiene que hacer una profunda reflexión porque los resultados han sido catastróficos para un partido de implantación nacional. Se ha implicado al presidente a expresidentes y a muchos ministros en una campaña que ha sido catastrófica, un fracaso total. Y, por si fuera poco, el otro partido que participa en el Gobierno, Sumar, se ha quedado como fuerza extraparlamentaria. Estos hechos llevarían a un Gobierno a plantearse qué está haciendo y las consecuencias de su proyecto político. Pero en Moncloa no piensan así. Buscarán excusas para maquillar la derrota.
Cuatro, el PSOE una vez más, y ya son varias, ha quedado como tercera fuerza política. Esto significa lisa y llanamente que el contrincante del PP no es el PSOE son los nacionalistas. Estos partidos han evolucionado hacia posiciones claramente separatistas. No son los partidos de los gobiernos de Felipe González o José Mª. Aznar. Son partidos cuyo fin es conseguir la independencia de las comunidades autónomas donde están asentados. Por tanto, la lucha política se está perfilando entre un partido constitucionalista nacional, contra un conjunto de partidos separatistas e independentistas, que, por ahora, apoyan a un gobierno y a un Presidente al que su debilidad le hace ceder y conceder todo lo que exigen.
Quinto, Vox ha cosechado el mismo resultado que hace cuatro años. No es una buena noticia para esta formación política. Vuelven a estar fuera del Parlamento Gallego. El discurso españolista radical no convence a un electorado que espera que las fuerzas políticas de la derecha lleguen a tener un programa político común, que desbanque a toda la izquierda. Si este partido no cambia se va a convertir en el mejor agente electoral de la izquierda restando fuerza a toda la derecha como alternativa de gobierno.
Galicia ha marcado el camino a seguir. Fuera extremos, populismos y utopías. Los gallegos han optado libre y conscientemente por la zona templada de la política y por políticas posibles y realizables. Es decir, la estabilidad frente a las aventuras y la demagogia.
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