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De las Tres Mil Viviendas a Lavapiés a través del flamenco

música

Los niños de la Fundación Alalá de Sevilla pisan por primera vez la capital en la presentación de la obra 'El árbol del flamenco' en la Casa Encendida

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Actuación de la Fundación Alalá en la Casa Encendida Festival Flamenco Madrid

Luis Ybarra

Tiene el rostro del color de la madera y la guitarra llena de adoquines. Es por todo lo vivido a pie de calle. Emilio Caracafé, ídolo inmediato de estos pequeños, toca el instrumento con los dedos manchados de tripas. Alma máter de la Fundación Alalá, la cual trabaja con el flamenco como herramienta para la inclusión social desde el barrio de las Tres Mil Viviendas de Sevilla, se ha presentado en la capital con toda una tropa de niños: veinte, en concreto. La obra 'El árbol del flamenco' inaugura así el festival de Madrid, con música y dramaturgia para ahondar en los orígenes de este arte.

Llegaron el sábado 13 de mayo en autobús. Imagínense la fiesta. Algunos no es que no hubiesen salido antes de Sevilla, sino que nunca habían traspasado las fronteras del barrio. Samu, Rocío, Antonio… Son muchos talentos los que se han subido al escenario para mostrar lo que han estado trabajando durante tres meses. Blanca Parejo, directora de la fundación, lo aclara: «Esto es una muestra de lo que hacemos en la escuela: cante, baile, cajón… Gracias a Monte Madrid y EY, que son los que han patrocinado el espectáculo, y a Konecta, que hace todo esto posible, llegamos a Madrid. Supone toda una experiencia para ellos. El sábado compartimos un taller de compás con niños de otros países en la fundación Monte Madrid. Y fue increíble. Muy enriquecedor. Desde las Tres Mil a la Puerta del Sol los nuestros no han dejado de cantar, pero la llegada al hotel sí que ha sido todo un acontecimiento. Un hotel de cuatro estrellas, eh. Lo que han disfrutado estos cuerpos en las habitaciones… Se les ha abierto un mundo nuevo ante sus ojos. Ser testigo ha sido un regalo».

'Alalá', en caló, significa 'alegría', un mimbre esencial para cultivar el ingenio en la barriada con la renta per cápita más baja de Europa. El arrabal esta vez ha entrado por bulerías por la Ronda de Valencia, con el grito en un cielo que anunciaba lluvia y el ritmo por las nubes. La primera fila de la Casa Encendida no tiene sillas, sino cojines. Y en ellos, revoltosos, otros niños prendidos de una magia extraña han recibido su montaje con entusiasmo. Ahora, por supuesto, también quieren ser bailaores. Son de Lavapiés. De Pacífico. Jugadores de congas, guitarras y cajas que a partir de este momento se divierten también con las palmas, explorando por un ruido que, con cierto matiz, tal vez se transforme en música. «Qué maravilla», balbucea uno que repite desde el regazo el comentario de su madre.

Los del escenario, por su parte, cantan por soleá y por tangos bajo la dirección de Caracafé. 'La leyenda del tiempo' de Camarón, seguirillas por el cambio climático, bulerías, alegrías, fandangos de Caracol y unas sevillanas del Pali. Lo que les echen, en realidad. Como dice el bailaor Torombo, «no tienen DNI, sino AND». Parejo, que ha visto crecer a más de uno, sonríe al contemplar esta integración natural. Lo hace con una mirada maternal con la que reparte enhorabuenas: «Algunos llevan con nosotros 9 años. Han sido capaces de venir muchas tardes, tomarse en serio los ensayos y adquirir con ello disciplina y valores. Tienen mucha fuerza de voluntad, porque las situaciones no son nada fáciles».

Lo noticioso, por tanto, se entrelaza. Ha comenzado el Festival Flamenco de Madrid, que se prolongará hasta el día 29 de mayo. Una pandilla de imberbes ha descubierto la capital. Y la ciudad, asimismo, ha gozado con ellos. El Polígono Sur se ha colado en las pantallas de los informativos con titulares mucho más luminosos que los que acostumbra y la cultura, entre quejidos y alzapúas, se ha democratizado en la sala. Compartir es una patria. Cantar sin recibir, el sello de este proyecto. Volar al dictado del tres por cuarto y estrenar miradas es lo que busca esta apuesta por el porvenir de unos jóvenes que en su asombro han encendido al público. Flamenco de niños para niños. Cante a raudales que se abre paso por unas avenidas que por primera vez les acogen. De las Tres Mil a Lavapiés deglutiendo y ofreciendo cultura.

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