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Una argentina que vive en España, sin palabras con lo que le pasó tras perder el móvil en nuestro país: «Tengo sentimientos encontrados»

Debo destaca las diferencias ante un caso así en su país natal o aquí y ha abierto un intenso debate

Una venezolana que vive en España, decepcionada tras mantener citas con varios hombres españoles: «No conecto con ellos»

Debo, durante su vídeo sobre la pérdida de su móvil ABC

A. Cabeza

Barcelona

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La seguridad suele ser una fuente de teorías y rumores por todo el mundo. Hay países que tienen índices de delincuencia y criminalidad conocidos y que, ya sea por situaciones de guerra o por conflictos entre mafias o cárteles de la droga, tienen la inseguridad instalada en sus calles. Sin embargo, a menudo ocurre que a veces, con historias escuchadas en boca de otros pero no casos fidedignos ni cercanos, muchos acaban dando por hecho que determinadas zonas son peligrosas.

Esto le ha pasado en muchas ocasiones a España y sus grandes ciudades. Nuestro país es admirado por su calidad de vida, ritmo tranquilo y calles sin problemas pero el aumento de carteristas en sus capitales ha provocado que muchos teman lo que les puede ocurrir si viajan allí y crean que hay otros destinos más seguros.

Quienes viven aquí también pueden dudar de la seguridad, teniendo en cuenta los estereotipos extendidos. Recientemente Debo, una argentina afincada en España, se refirió a esta percepción después de que perdiera el teléfono móvil. Lo que le ocurrió le dejó alucinada y ha querido contarlo en su cuenta de TikTok (@inmigranteclaseb) en un vídeo que supera ya las 563.000 visualizaciones.

«Si esto me hubiese ocurrido en Buenos Aires...»

«Tengo sentimientos encontrados», confiesa ella, antes de explicar su historia. Debo estaba en una oficina pública para realizar un trámite y cuando le tocó su turno se dejó el móvil en la silla de la sala de espera, aunque no fue consciente de ello hasta que, durante su gestión, tuvo que consultarlo y fue consciente de que no lo encontraba. «Revolví toda la mochila y el señor que me estaba atendiendo se ofreció a llamarme», algo que ella rechazó porque tenía el móvil en silencio para no molestar en las oficinas.

Debo decidió ir a revisar la sala de espera para ver si lo encontraba. «Estaba transpirando, con colores en la cara, asustada...», recuerda ella, que remarca que su frustración no era por perder el móvil en sí sino por los contactos y datos. Cuando llegó al lugar en el que se había sentado había un montón de gente y solo pudo hacer que volver a pensar que lo había perdido y preguntó por el móvil al señor que estaba en su anterior asiento y para su sorpresa él le dijo que lo había encontrado y dejado en recepción.

Ya en el mostrador le confirmaron que tenían un teléfono y que si lo podía desbloquear se lo darían y Debo consiguió recuperarlo. «¿Cuáles son mis sentimientos encontrados? Que si esto me hubiese ocurrido en Buenos Aires el teléfono no lo encontraba nunca más», asegura. Así, la argentina da por hecho que se lo hubiesen apagado «y ya está, me quedaba sin móvil por un segundo de distracción mía».

«Agradezco estar en un país donde la gente dice 'esto no es mío y corresponde que lo dejemos'», confiesa la joven. En este sentido, destaca que desde que vive en España ha visto que existen grupos de Facebook de la zona donde vive en que la gente explica objetos encontrados y dónde recuperarlos. «Quizás la persona no se entera, pero no importa. Es el tipo de gesto...», aplaude.

Para acabar, Debo también intenta dejar claro que no compara con su país natal y asegura que «en Argentina también hay gente buena». «No sé si es cuestión de país, no sé si va de cuestión de calidad humana», remarca la joven, que añade que tampoco quiere parecer la típica persona que siempre critica lo propio [en su caso, su país natal]. Sin embargo, Debo acaba el vídeo apuntando que «siento que si me hubiese pasado esto en Buenos Aires no encontraba más el teléfono» y reitera que en Argentina también hay gente buena pero «quizás menos que en España».

Su caso ha dado para que decenas de personas cuenten cómo les robaron, sea en Argentina o en España, y el final de sus historias: hay todo tipo de casos, independientemente del lugar en el que ocurre el hecho. «En España tampoco todos somos honrados. En todas partes hay buenos y malos, la importancia está en la proporción de unos y otros», resume un usuario, al que muchos han aplaudido.

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