Señoras del (h)AMPA
Señoras mal, señoras fatal
La serie de Telecinco es un disfrute por su violenta premisa, que empeora para bien por momentos, y por el talento de sus actrices protagonistas y secundarias como Toni Acosta y Gloria Muñoz

«Se levantan cada día / Y se toman dos pastillas / Una pa la tensión / Y otra pa las risillas»
«Señoras Bien» – Las Bistecs
Además de los cameos de Yola Berrocal, Lucía Etxebarría, Ivonne Reyes y Carlota Corredera (vía postal de nevera), lo mejor que tiene «Señoras del (h)AMPA» es Gloria Muñoz como Carmona , la capo de la mafia que gobierna a decretazo el madrileño barrio obrero donde transcurre la serie de Telecinco. Recuerda, en chándal y espíritu, a la Tota de «Malaka» (La 1) interpretada por Laura Baena. Muñoz, que protagonizó en 2018 la película «Mi querida cofradía», ha hecho doblete televisivo este año con «La otra mirada» (La 1), donde también ha roto el techo de cristal, aunque con todas las de la ley: el de directora emérita de una academia de señoritas en la Sevilla de los años veinte. Ambos personajes, secundarios robaescenas, ejercen su poder con malas artes y mueven los hilos en las sombras , como aquella matriarca que también interpretó en «Gran reserva». Aunque en «La otra mirada» parece un peón de «La favorita» con sus cuchicheos palaciegos; en «Señoras» se carga a sangre fría a dos amantes y vendedoras de robots de cocina y pone una bomba en un coche. Todo ello durante el sorprendente cuarto episodio, que traslada parte de la acción a Murcia.
Y eso que la serie, creada por Carlos Del Hoyo y Abril Zamora, está protagonizada por las magníficas Toni Acosta –desaprovechada últimamente como secundaria en cine– y Malena Alterio , también de doblete con «Vergüenza» (Movistar+). Nuria Herrero (con el mismo bombo de «Rabia») y especialmente Mamen García («Escenas de matrimonio») salen bastante bien paradas a nivel interpretativo. Alterio protagonizó la mejor escena, la última, del sexto episodio, «Señoras que roban». Su personaje Lourdes –funcionaria en la comisaría de policía– sufre un ataque de ansiedad después de que sus compinches kellys, tras marcarse un «Ocean’s 8», la liberen tras ser secuestrada por los ineptos secuaces de Carmona; es una de las muchas consecuencias del primer episodio en el que estas cuatro mujeres «ordinarias» roban, sin querer, el trabajo a la mafia: matar a la reina madre del AMPA, la viperina Elvira (Marta Belenguer), a la que su marido (un siempre cumplidor Fernando Cayo) también quería muerta. Belenguer es otra de las secundarias que tiene material para lucirse, pues su personaje continúa a lo «A dos metros bajo tierra» como fantasma porculero.
Mantener el vértigo de los dos primeros capítulos de «Señoras» se antojaba difícil, por lo que la serie, aprovechándose de sus 70 minutos por capítulo y sus 13 episodios por temporada, ha saltado de un género a otro, de un personaje a otro, en las siguientes entregas mientras empeora la situación de sus protagonistas como ya hiciera «Vis a vis» o «Breaking Bad». Los dos primeros se centran en el crimen (tiene guasa que primero la hieran por accidente de manera ridícula para luego rematarla adrede de modo violentísimo), con escenas de «thriller» e incluso de terror; su creador confirmó en Twitter su homenaje a las cintas «REC» y «No respires». Incluyo mi teoría sobre la referencia a «Arrebato» por la afición de la vecina con síndrome de Down, Asun, a filmar con una antigua cámara.
El tercer episodio, por ejemplo, le cedió el protagonismo a Alterio, cuyo personaje visita a su suegra (Carmen Balagué, «La Chunga» de «Aquí no hay quien viva») por motivos extrafamiliares, y a Ainhoa Santamaría, una de las madres secundarias del AMPA que bebe los vientos por Elvira. El cuarto le devolvió el protagonismo a Mayte (Toni Acosta) en un viaje murciano de negocios que también sirvió para profundizar en el personaje de su jefa, Begoña (Nuria González), con uno de los giros más dramáticos de la serie hasta el momento. El sexto adoptó los códigos del cine de robos con las cuatro mujeres intentando atracar un bingo para pagar el rescate de Lourdes. En ese mismo episodio, Lourdes (Alterio) y uno de sus secuestradores más piadosos, el cojo, protagonizan una escena que rebaja la tensión y hace que los espectadores puedan conectar con ambos personajes, cuando descubren, charlando, que vivían en el mismo barrio de niños.
Como sucediera con «El Ministerio del Tiempo» , «Señoras del (h)AMPA» aprovecha su larga duración para desplegar con mimo el «caso de la semana»: el quinto episodio empezó con Lucía Etxebarria acudiendo a una vidente (cameo de María Isabel Díaz) y el sexto, con un «flashback» a 1977 al robo de un bingo.
Pero más allá de la trama criminal, la serie también cuenta los problemas diarios de sus protagonistas, como las relaciones de las cuatro con sus maridos (uno, ex; otro en coma) y sus hijos (uno, acosador en el colegio; otra, prostituta). La ficción, además, no duda en reírse de todo y de todos (una mujer en silla de ruedas, una vecina con síndrome de Dawn, una mujer que fuma como una carretera, un cojo...) y de relegar los personajes masculinos a un segundo plano, aunque sean veteranos como Alfonso Lara y Fernando Cayo; el factor «portada de Shangay» lo aportan Raúl Mérida, como poli gay, y Álex Barahona, como profesor chuleta. Es tal la subversión de roles que el hampa tiene una jefa. Más bien, una jefaza: Carmona/Gloria Muñoz.
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