Un tiroteo en un auditorio de Moscú deja al menos 40 muertos y a 200 personas atrapadas
Cinco personas camufladas han abierto fuego, aunque por el momento se desconoce quiénes han sido los autores del ataque
Ataque en Rusia, en directo: muertos y última hora del tiroteo en una discoteca de Moscú hoy
Lo que se sabe del tiroteo: entre cinco y veinte enmascarados, un edificio en llamas y más de 70 ambulancias
La Embajada de EE.UU. ya advirtió de riesgo «inminente» de atentado en Moscú
En lo que parece una operación perfectamente organizada, un grupo de entre cinco y veinte hombres enmascarados, vestidos con uniformes de camuflaje y provistos de armas automáticas, penetraron esta tarde en la sala de conciertos del centro de exposiciones Crocus City Hall, situado en la periferia noroeste de Moscú y empezaron a disparar contra quienes acudían a una actuación del conjunto musical de rock ruso Picnic, que no tuvo tiempo ni de salir al escenario. La matanza continuó después en el lobby entre quienes trataron de huir.
Según el canal de Telegram Baza, que cita a las fuerzas de seguridad, hay por lo menos 40 muertos y más de un centenar de heridos. Los atacantes llevan consigo bombas que están detonando paulatinamente y que han provocado un voraz incendió en todo el complejo. El techo del centro de exposiciones se ha venido abajo y hay como un centenar de personas atrapadas en el interior del edificio en llamas. Se calcula que en el momento del ataque había allí debía haber allí unas 6.000 personas, que el número de localidades vendidas.
Los bomberos, las fuerzas especiales de intervención rápida SOBR y los destacamentos OMON de la Policía están teniendo dificultades para llegar al lugar ya que el MKAD, el anillo de circunvalación de la capital rusa, en donde se encuentra el Crocus City está completamente colapsado por ser viernes y por la expectación provocada por el incendio. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, ha dado instrucciones para dar asistencia sanitaria inmediata a los damnificados y ha expresado sus condolencias a las familias de las víctimas. Baza ha publicado durísimos vídeos de cómo los terroristas disparaban a bocajarro y sin piedad contra la gente.
Respuesta de Zajárova
La portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, calificó lo acaecido de “sangriento atentado terrorista”. “¡Toda la comunidad internacional debe condenar este crimen odioso!”, deploró Zajárova. Por ahora nadie ha reivindicado el atentado, aunque testigos presenciales creen que podrían ser islamistas. Hace dos semanas, la Inteligencia estadounidense afirmó tener información sobre posibles atentados de corte islamista en Moscú y en otras ciudades rusas en lugares concurridos. La alerta fue difundida a través de la web de la Embajada de EEUU en la capital rusa.
El asesor jefe de la Presidencia ucraniana, Mijaílo Podoliak, ha declarado que Kiev no tiene nada que ver con el atentado en el Crocus City. “Seamos claros, Ucrania no tiene absolutamente nada que ver con estos acontecimientos”, subrayó Podoliak. Rusia y Ucrania están inmersas en una guerra que dura ya más de dos años. El responsable ucraniano dijo que para su país “lo importante es realizar operaciones de combate eficaces, acciones ofensivas para destruir el ejército regular ruso y poner fin a la invasión”, no mediante acciones terroristas contra civiles. “Los ataques terroristas no resuelven ningún problema”, añadió, recordando además que en los años de guerra Ucrania nunca recurrió a tales métodos, a diferencia, afirmó que “la propia Rusia, que sí echa mano de los ataques terroristas”.
Por su parte la milicia rusa proucraniana Cuerpo de Voluntarios Rusos (RDK en sus siglas en ruso), catalogada en Rusia como organización terrorista, también rechaza la autoría. Este viernes, en Moscú fueron detenidos siete personas a las que se acusa de tener vínculos con el RDK. La información sobre los arrestos partió del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB o antiguo KGB).
Presencia de milicias
Estas milicias llevan desde la semana pasada llevando a cabo incursiones armadas y bombardeos contra las regiones rusas de Bélgorod y Kursk. El martes precisamente, el presidente ruso, Vladímir Putin, ordeno al FSB adoptar drásticas medidas para acabar con el RDK y con la Legión por la Libertad de Rusia, que también niega su participación en la matanza del Crocus City. “Subrayamos que la Legión no combate contra los civiles rusos”, insistieron a través de Telegram y acusaron a Putin de ser quien “ha preparado esta sangrienta provocación” .Según Putin los ataques de esas dos unidades insurgentes pretendían “perturbar” la celebración de las elecciones presidenciales de los pasado 15, 16 y 17 de marzo, en las que el primer mandatario ruso fue reelegido con el 87% de los sufragios.
El expresidente ruso y actual vicesecretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, ha advertido en Telegram que “si se establece que se trata de terroristas del régimen de Kiev (...), serán localizados y destruidos sin piedad, como terroristas. Incluyendo los dirigentes del Estado que cometió semejante atrocidad”.
Lo sucedido este viernes en el Crocus City recuerda la matanza en el teatro Dubrokva de Moscú (128 muertos) el 23 de octubre de 2002, al poco de que Putin llegara al poder. Un comando checheno integrado por 41 combatientes, entre hombres y mujeres, irrumpió en el Dubrovka y tomó como rehenes a cerca de un millar de espectadores que habían acudido a disfrutar del musical Nord-Ost y a los artistas del espectáculo. Bajo la amenaza de volar el teatro con todos dentro, los terroristas exigieron el fin de la guerra en Chechenia, que era ya la segunda. Aquella misma reivindicación fue la que puso sobre la mesa otro comando checheno, encabezado por Shamil Basáyev, en 1995 después de secuestrar a más de un millar de personas en el hospital de la ciudad Budiónovsk, al sur de Rusia. Y consiguieron su propósito. Basáyev logró incluso hablar por teléfono con el entonces primer ministro, Víktor Chernomirdin.
Otras matanzas
En Dubrovka, Putin no cedió ante los terroristas y, tres días después del inicio del secuestro, las fuerzas de seguridad lanzaron una operación de rescate con el empleo de un potente gas que dejó inconscientes a secuestradores y rehenes. Ninguno de los secuestradores escapó con vida del Dubrovka, pero también murieron 128 rehenes. Las autoridades explicaron que el elevado número de víctimas entre los secuestrados se debió en gran medida a la tardanza en prestarles asistencia médica por el gran número de vehículos aparcados en los alrededores del teatro, que obstaculizaron el paso a las ambulancias.
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