ajuste de cuentas
Resistir hasta primavera
Estamos en el peor momento de la legislatura para Sánchez, pero en verano todo puede cambiar
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La consigna es ganar tiempo. Los estrategas de La Moncloa creen que pasando el verano, el ambiente en el Congreso cambiará y hasta podría concedérsele a los españoles que el Gobierno presente un proyecto de Presupuestos. ¿Qué puede cambiar? Lo más importante, que Puigdemont ... pueda regresar a España sin ser procesado, lo que cambiaría la política de Junts hacia las cuentas públicas. En este momento este partido no puede apoyar, bajo ningún concepto, unos Presupuestos, porque significaría aceptar que el prófugo de Waterloo se dejó engañar y porque si las pruebas Sánchez sería capaz de tirar toda la legislatura prorrogando las cuentas y anulando la capacidad de presión de los separatistas.
Por lo tanto, el momento de mayor debilidad parlamentaria e incertidumbre de Sánchez es éste. Y durará unos meses. No puede presentar un proyecto de Presupuestos porque si es rechazado, eso le obliga a convocar elecciones. Los precedentes de Felipe González en 1996 y de él mismo en febrero de 2019, cuando ERC rechazó el proyecto de Presupuestos para ese año, le obligarían a convocar elecciones y dar por concluida la legislatura.
Pero llamar a las urnas es una línea roja que Sánchez no puede traspasar, menos ahora con los jueces mordiendo en los talones de su familia. El presidente sabe que es mejor defender a los suyos desde La Moncloa que a la intemperie. El ejemplo del portugués Antonio Costa, que renunció al cargo ante la menor sombra de duda, no es replicable en España. Costa dejó la jefatura de Gobierno a pesar de que se sabía inocente. Quizá por eso, precisamente, la abandonó tan confiado. Su ejemplo elevó el estándar institucional de su país de tal modo que su sucesor, el empresario Luis Montenegro, acosado por irregularidades, no ha conseguido durar ni un año en el poder y ha tenido que convocar elecciones anticipadas, las terceras en tres años.
Con tantos precedentes en contra, Sánchez ha tenido que huir en busca de algo sin precedentes, un estado que como recordaba ayer aquí Mariano Alonso es habitual en él desde que ganó la primera moción de censura de la democracia española moderna. Así que ha recurrido a incumplir con el mandato constitucional de presentarlos, cuestión que te puedes saltar a la torera en este país sin que por lo visto nadie haga nada.
Pero esta debilidad sólo durará hasta el verano. Si Puigdemont vuelve por obra y gracia de Conde-Pumpido, Junts podrá negociar unos presupuestos. Probablemente pedirá algo a cambio que nos sangrará al resto de los españoles, pero Sánchez entregará hasta la camisa y, con algo de suerte, el 1 de octubre de 2025 presentará el proyecto de cuentas para 2026. Por lo tanto, tiene que intentar todo tipo de maniobras para evitar que en estos meses y hasta la primavera, la presión al respecto se vuelva insoportable. Cuestión difícil de conseguir con Pilar Alegría disparándole en los pies. jmuller@abc.es
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