ENTREVISTA AL MINISTRO DE CONSUMO
Alberto Garzón: «Subir los impuestos es una de las líneas de trabajo del Gobierno»
El ministro de Consumo cree que la recuperación pasa por una combinación entre los Presupuestos y los fondos europeos que sirvan para cambiar el modelo productivo

A Alberto Garzón (1985, Logroño), actual ministro de Consumo y coordinador federal de Izquierda Unida, le espera un curso intenso en el que se le ha encomendado la tarea de defender los derechos de los consumidores en un contexto de grave crisis económica. En una ... semana en la que ha anunciado la prohibición de los números 902 y con la vista puesta en negociar los Presupuestos y en aprobar el real decreto que limitará la publicidad del juego online, Garzón recibe a ABC en la sede del ministerio en el Paseo del Prado. El titular de Consumo no ha quitado el retrato de Felipe VI de la pared y sobre su mesa tiene un libro acerca de las teorías keynesianas de distribución de la riqueza escrito por Eckhard Hein, uno de los economistas que firmaron el manifiesto a favor del programa de Unidas Podemos.
—Hay ministros que abogan por extender la baja para los padres con hijos en cuarentena y no contagiados, mientras otros se han manifestado en contra, ¿nos encontramos ante un nuevo enfrentamiento dentro del Gobierno de coalición?
—No, todo el mundo tiene claro que hay que implantar todas las medidas posibles para garantizar la seguridad de los niños que van al colegio y si se produjera un positivo que afecte a todos los compañeros, tendremos que habilitar una medida concreta. Hay que diseñarla y eso es lo que se lleva estudiando desde hace bastante tiempo. Es ahí donde tienen que concretar los ministerios correspondientes. Pero, el Gobierno está muy fuerte, creo que es lo más sólido que hay en este momento en el panorama político. Hay que observar lo que está ocurriendo en otros partidos para darse cuenta pese a todas las dificultades que el Gobierno de coalición conlleva, porque es la primera vez desde la recuperación de la democracia que existe esta fórmula . Eso implica siempre aprender por la vía de la experiencia.
—Hace unos días advirtió a Inés Arrimadas de que los Presupuestos se negocian con todo el Gobierno, ¿frustrará el diálogo con Ciudadanos la intención de Unidas Podemos de que las cuentas viren hacia la izquierda?
—En política estamos para hablar con todo el mundo, no creo que se pueda hacer ni considerar de otra manera. Estamos ante una situación extraordinaria, pero incluso aunque fuera en términos ordinarios, los Presupuestos los propone el Gobierno. A partir de ahí hay que negociar con todos los grupos . El presupuesto que parte del Gobierno tiene unas líneas políticas, unos objetivos que no van a coincidir con el resto al cien por cien. Necesitamos unos Presupuestos que protejan a las familias trabajadoras de una crisis económica derivada de la pandemia y al mismo tiempo, hacer de la necesidad virtud y reindustrializar nuestro país, cambiar el modelo productivo, incrementar la intensidad tecnológica e invertir en ciencia y en educación. Yo no veo por qué estos dos elementos tienen que ser contradictorios con el resto de partidos políticos.
—En el acuerdo de coalición se pactó un incremento del IRPF para las rentas altas. También se contempla un alza del tipo mínimo en Sociedades, ¿se van a incluir estas subidas en los Presupuestos?
—Todo lo que viene en el acuerdo del Gobierno de coalición tiene que implementarse porque es el mandato que nos dieron nuestros votantes y el que nos hemos dado . Naturalmente, de acuerdo a contextos que son cambiantes, ya que nadie esperaba que tuviéramos que diseñar nuestros primeros Presupuestos en este escenario. La OCDE ha recomendado hacer reformas fiscales progresivas, es decir, pedir lo que nosotros llamaríamos aquí un esfuerzo patriótico a aquellos que más dinero tienen y que son los que menos sufrieron la crisis anterior y que están en mejores condiciones para poder apoyar, arrimar un poco el hombro. Es parte del objetivo de Unidas Podemos, y yo creo que también del Gobierno de coalición por lo que decíamos del acuerdo. Esto es una línea de trabajo. Ahora queda la negociación con el resto de grupos, nosotros ponemos nuestras cartas encima de la mesa y estamos abiertos a discutirlos con todos.
—¿Está sobre la mesa también una bajada a productos que son de primera necesidad ahora mismo como, por ejemplo, las mascarillas?
Nosotros hemos considerado siempre que los impuestos directos son los más justos. Nuestra Constitución dice en el artículo 31 que tiene que haber un sistema fiscal progresivo, es decir, que tienen que pagar más los que más tienen . Los impuestos directos obedecen a ese pensamiento porque van en función de la renta y del patrimonio. Los impuestos indirectos los pagamos todos por igual, con lo que es una fórmula menos justa que las anteriores. Pero, hay productos de primera necesidad, como por ejemplo, los de la higiene femenina, que hemos defendido poder bajarlos.
«El Gobierno está muy fuerte, creo que es lo más sólido que hay en este momento en el panorama político»
—¿Siguen pensando en derogar la reforma laboral tal y como se explicita en el acuerdo de Gobierno?
El principal problema es que tenemos una estructura productiva con menos intensidad tecnológica de la que nos gustaría. Tenemos que ser capaces de invertir en I+D, pero el cambio productivo lo hacen las empresas y nosotros como gobierno tenemos que crear el marco e incentivos para que esas compañías sean capaces de elevar la productividad y la competitividad y de mejorar la economía. Ese cambio estructural se debe hacer protegiendo a la clase trabajadora y eso significa evitar abusos y hay muchos aspectos de las reformas laborales anteriores que no sirvieron para crear puestos de trabajo, sino que solo sirvieron para bajar salarios y poder despedir en mejores condiciones a los trabajadores. Para nosotros es fundamental entender que la derogación de la reforma laboral es un objetivo dentro de un plan de integral de modernización de nuestro país.
—Ha hablado de las empresas como base del cambio del sistema productivo, ¿está de acuerdo con que el Estado intervenga compañías?
Eso es lo que ha sucedido hasta ahora, hemos visto una socialización de pérdidas y una privatización de ganancias. Cuando hubo beneficios multimillonarios durante la burbuja inmobiliaria, las empresas los repartían entre sus propietarios. Cuando esas mismas empresas tuvieron problemas y fueron rescatadas, lo pagamos entre todos los españoles. Es una asimetría bastante injusta. Vivimos en una Unión Europea en la que hay dos velocidades con unos países del norte con una estructura productiva con una alta intensidad tecnológica y un alto componente de conocimiento y otros países del sur con menos potencia industrial. Tenemos que corregirlo y eso se hace a través del Gobierno, que tiene muchos mecanismos. Entre ellos, los incentivos a las empresas, y llegado el caso y si se puede, rescatar a determinadas empresas siempre y cuando tenga un objetivo encaminado a esa estrategia. Rescatar compañías que van a quebrar necesariamente me parecería erróneo.
— Con la posible fusión entre Bankia y Caixabank, el control público bajaría a un 14%, ¿se van a proteger los intereses de los españoles? ¿Se va a recuperar el dinero del rescate?
—De momento tenemos poca información. Es una operación entre dos empresas, aunque es cierto que una de ellas tiene una presencia de capital público muy importante que se va a mantener. El resultante será el de la correlación de pesos, de fuerzas que existen entre dos entidades. Vamos a estar vigilantes para proteger el interés general. La prioridad de este Gobierno es que el dinero del rescate se pueda recuperar y la mejor manera de hacerlo es manteniendo la participación que tiene el Estado en Bankia.
—El lunes acudió al encuentro del presidente con los dirigentes del Ibex 35. ¿Qué mensajes y peticiones se transmitieron al Gobierno para el nuevo curso económico?
He estado hablando con empresarios del Ibex 35, aparte de las pequeñas y medianas empresas, con las que me he reunido en los últimos meses para conocer bien cuáles son sus demandas y qué es lo que plantean. Este Gobierno tiene claramente un componente progresista de defensa de la clase trabajadora, que es coherente, compatible y está necesariamente unido al cambio estructural en nuestro modelo productivo. Y eso lo comparten la inmensa mayoría de las personas con las que yo he hablado, es decir, ser capaces de hacer de la necesidad virtud. No podemos volver a repetir los errores de las crisis anteriores, que no solo fueron recortes, sino que fue insistir en el mismo modelo de crecimiento. A las grandes empresas no se les escucha la beligerancia del discurso de la derecha política. Uno escucha el lenguaje de Abascal, el discurso de Pablo Casado y lo que escucha es el intento de desgastar al Gobierno. Las conversaciones que he mantenido con los empresarios han sido no solo elegantes, sino que han tenido puntos de acuerdo importantes , también disensos, naturalmente.
—Sobre la oportunidad de reindustrializar España, ¿hay planes en concreto que el Gobierno piense en poner en marcha en los próximos meses?
La gran cantidad de fondos que van a llegar de Europa tienen que servir para dar ese salto. Tenemos que ser un país más productivo y esto no tiene que ver con la pereza de los trabajadores, como a veces se nos hace creer. Los trabajadores de España podemos tener menor salario que otros países, pero no es porque trabajemos menos, sino porque trabajamos en actividades que tienen menor intensidad tecnológica . Tenemos que generar los incentivos, coordinar, llegar a acuerdos con la sociedad civil sobre en qué sectores queremos invertir. Las grandes empresas han visto que esa es nuestra hoja de ruta y no han entrado al discurso de la derecha política y aún diría más, ojalá la derecha política hubiera tenido, o tuviera ahora -siempre está a tiempo-, ese acercamiento hacia al Gobierno.
—Ha defendido en otras ocasiones la aplicación de un impuesto a la banca para sufragar el Estado de bienestar...
Es el momento de corregir las deficiencias que haya en el lado impositivo, que tienen que ver con la desigualdad que existe en el sistema progresivo. Hay mecanismos muy concretos, como puede ser el impuesto a la banca, que hay que contemplarlos si ayudan. Pero no quisiera perder el foco porque son medidas que no son la panacea, pero la medida fundamental es que el dinero que se va a destinar a España en los próximos años esté bien invertido , esa es la clave del futuro de la siguiente década de este país, ser capaces de reindustrializar nuestro país es la clave del futuro de España y eso pasa por usar bien los fondos. Si los fondos se usan bien, no solo saldremos de esta crisis , sino que de aquí a cinco o diez años podremos ver unos resultados de los que estar orgullosos como país.
—En la última crisis la banca fue parte del problema, pero actualmente el sistema financiero está siendo parte de la solución ya que han adelantado prestaciones sociales como los ERTE o han canalizado crédito para empresas y ciudadanos, ¿debemos estarle agradecidos?
En economía no es una cuestión moral ni de que nos caigan bien o de que nos hayan hecho favores. España tuvo que hacer un esfuerzo descomunal, que lo hicimos nosotros, los españoles de a pie, para rescatar el sistema financiero. Había que hacerlo para evitar el desastre, pero supuso un enorme esfuerzo y sacrificio en forma de recortes en los servicios públicos, en los salarios y en reformas laborales. Eso hay que ir corrigiéndolo. Nosotros entramos en el Gobierno de coalición para poder revertir los recortes acumulados durante una década . Los bancos son necesarios en nuestro país, pero somos partidarios de que dentro de ese sistema financiero también haya unidades públicas que permitan dirigir mejor las líneas de crédito a determinadas actividades productivas. Los bancos son fundamentales, lo que tenemos que evitar al cien por cien es que los puedan tener una actividad que derive en movimientos especulativos como sucedió en la anterior crisis.
«Si yo no estuviera aquí o no hubiera estudiado Economía, trabajaría también en el sector del turismo»
—¿Se arrepiente de haber dicho que el turismo era un sector de «bajo valor añadido» y «precario»?
—Lo que yo dije es algo que todos los economistas son capaces de reconocer, el turismo es un sector fundamental en nuestro país porque genera muchos puestos de trabajo y tiene un porcentaje en torno al 12% del PIB. Por eso le estamos dando todo tipo de ayudas desde este Gobierno, desde los ERTE hasta rescates a las empresas. Nuestro país no puede depender tanto de un solo sector, tenemos que ser capaces de diversificar nuestra economía e invertir más en tecnología, en educación y de acercar nuestra estructura productiva a modelos como el alemán, que tiene un peso industrial mucho más alto. Mis declaraciones se produjeron en un momento muy álgido del debate político y hubo quien vio la oportunidad de seguir desgastando al Gobierno. El turismo en nuestro país tiene que ser protegido, se lo digo yo que soy de Málaga -pese a haber nacido en Logroño, Garzón se ha criado en la localidad andaluza-. Mis amigos trabajan ahí y si yo no estuviera aquí o no hubiera estudiado Economía, trabajaría también en el sector del turismo . Es obvio que es fundamental y también que hay que protegerlo, pero tenemos que aspirar a ser capaces de diversificar nuestra economía.
—Esta semana la consultora Markit alertó a España de que se alejan las esperanzas de una recuperación «en V», ¿nos esperan meses duros?
—Nadie lo sabe, nuestra situación económica depende mucho de la sanitaria y todavía desconocemos muchas cosas del virus. Lo honesto es ser capaz de decir que no podemos predecir lo que va a suceder. Lo que tenemos que hacer es prepararnos para cualquier escenario . Lo cierto es que las medidas que se tomaron durante el estado de alarma fueron muy drásticas, sirvieron para liberar el peso que tenían los hospitales y nos llevaron a una situación de crisis económica . Los rebrotes están siendo controlados, aunque sabíamos que iban a existir. La combinación de Presupuestos y fondos europeos es lo que va a permitir la recuperación. Cuanto antes se utilicen y, sobre todo, cuanto mejor se utilicen, mejor y más rápido nos recuperaremos.
«Algunas cosas las tendríamos que haber hecho de otra manera, pero en términos generales, el trabajo ha sido muy bueno»
—¿Qué nota pondría a su propio Gobierno por la gestión de la crisis sanitaria y también por la económica?
—Como en la vida, con el tiempo uno se da cuenta de que podría haber hecho las cosas de otra manera ya que dispone de más información y de formas de contrastar que no existen en el momento en el que uno tiene que tomar la decisión . Algunas cosas las tendríamos que haber hecho de otra manera, pero en términos generales el trabajo ha sido muy bueno porque hemos acertado a la hora de dirigirnos siempre por el criterio de los científicos. No es el momento de hacer reproches, sino de sumar y arrimar el hombro, aunque por supuesto no obligamos a nadie. El trabajo del Gobierno ha sido muy bueno, salvando que algunas cosas, como decía al principio, las podríamos haber hecho de otra forma. Pero eso es fácil decirlo ahora.
—¿Es optimista respecto a la creación de empleo en el próximo trimestre o prevé más destrucción de puestos de trabajo?
La situación es mala porque hay una pandemia, la peor en 100 años, y se han tenido que tomar medidas muy drásticas y eso ha deprimido la economía y no solo la española, sino todas las economías, con diferencias, pero con todas las economías afectadas. La situación es mala y a partir de ahí, vemos que nuestras medidas para estimular y empujar la economía -las que hemos hecho antes de que lleguen los fondos europeos - están funcionando . Están funcionando los ERTE, el Ingreso Mínimo Vital, y las ayudas a los hogares. A las familias que en el año 2010 se habrían quedado en la calle o con el agua cortada, en esta crisis no les ha pasado porque se ha prohibido. El escudo social que hemos armado con los recursos que teníamos está funcionando. ¿Podría funcionar mejor? Siempre está en el deseo de todos que fuera mejor, pero está funcionando y ahora habrá que ver cómo usamos los fondos europeos y cómo usamos los presupuestos para estimular la economía. Creo que seguiremos creando empleo después de una destrucción brutal , aunque lógicamente tardaremos en recuperar el límite que teníamos anteriormente.
«Estamos negociando tanto con el Ministerio de Justicia como con el de Transporte para que aceleren el mecanismo extrajudicial para que las aerolíneas devuelven el dinero por los vuelos cancelados»
—Determinadas aerolíneas no están devolviendo el dinero de las cancelaciones durante el estado de alarma, ¿para cuándo el mecanismo extrajudicial anunciado en mayo?
—Estamos negociando tanto con el Ministerio de Justicia como con el de Transporte para que aceleren la resolución de estos conflictos. Me habría gustado que todas las aerolíneas hubieran sido igual de responsables y que hubieran devuelto los billetes en tiempo y forma según establece el reglamento de la UE. Muchas de ellas no lo han hecho y por eso las demandamos, para que dejaran de informar erróneamente. Era un abuso, una mala praxis que había que resolver.
—¿Y cómo se están resolviendo las reclamaciones de los consumidores por la no devolución de recibos y cuotas?
Nosotros recibimos toda la información por parte de las asociaciones de consumidores y de las comunidad autónomas y no está habiendo abusos. La inmensa mayoría de los actores sociales se han comportado de manera excelente durante el estado de alarma y las anomalías son eso, excepcionales.
—¿Qué otro tipo de abusos al consumidor hay que combatir? ¿Tenéis previsto aprobar más medidas en los próximos meses?
Sí, hemos comenzado la tramitación de la prohibición de los teléfonos 902 o similares, como los 901, es decir, los que tienen una tarificación adicional. Como todo el mundo habrá sufrido alguna vez, son un despilfarro que desincentiva el poder ejercer un derecho como es el de la atención al cliente . Vamos a prohibir este tipo de teléfonos en la atención al cliente, de tal manera que va a suponer un ahorro fundamental para las familias trabajadoras, pero que también va a facilitar que aquellas personas que no estén contentas con un producto o un servicio que han contratado, puedan reclamarlo sin dejarse el dinero en la factura. Para las familias con menos dinero puede ser un porcentaje importante en su salario.
«La OCDE ha pedido lo que nosotros llamaríamos aquí un esfuerzo patriótico a aquellos que más dinero tienen y que pueden arrimar el hombro»
—Del IPC adelantado de agosto se extrae una subida del precio de los alimentos frescos, ¿se ha encarecido la cesta de la compra durante los últimos meses?
Hemos estado vigilando junto con las comunidades autónomas y ha habido distorsiones en el mercado, pero no son de naturaleza especulativa como ocurrió con las mascarillas o con las funerarias. Son distorsiones más derivadas de que el país se paralizó y de que aunque las grandes empresas, las distribuidoras y los agricultores siguieron trabajando para facilitar que tuvieramos todos comida en casa, siempre hubo cosas que no funcionaron en tiempos de normalidad y eso cambió algunos precios . Pero, no hubo motivos para preocuparse porque no había una actividad especulativa ni nadie que dijera que iba a aprovechar este momento de debilidad para hacerse rico, eso no sucedió.
—¿Le preocupan las acusaciones de presuntas irregularidades en las cuentas de Podemos?
—Hay que comprenderlas dentro de una estrategia política de desgaste al Gobierno de coalición en la que se sobredimensiona una acusación , hasta el punto de que lo que se busca es desgastar la imagen de un partido ante la opinión pública. Son ya más de diez veces las que se han dicho que Podemos tenía irregularidades y que cometía delitos y son también más de diez las veces que estas acusaciones han sido desestimadas. Al final se ha demostrado que no había nada. Mi opinión es que hay que dejar que la Justicia funcione.
«Lo importante es que algo sobre lo que estamos de acuerdo el Papa Francisco y yo, que soy comunista, merece una reflexión mayor»
—¿Es verdad que borró un tuit en el que alababa el modelo económico y sostenible de Cuba?
—En realidad, borré un tuit que ponía un enlace a un artículo. Lo hice pensando que se evitaba mayor malinterpretación, pero estamos en un clima en el que todo se utiliza. Ese artículo hablaba de algo muy importante y es que nuestro modelo de producción y consumo tiene que cambiar. Estamos destruyendo el planeta. Lo importante es que algo sobre lo que estamos de acuerdo el Papa Francisco y yo, que soy comunista, merece una reflexión mayor que las tonterías que puedan pasar en Twitter.
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