Automovilismo
Miguel Molina: «Tengo esa tranquilidad de haber logrado algo grande»
El campeón de las 24 Horas de Le Mans repasa su carrera tras conquistar la legendaria prueba de resistencia con Ferrari
24 Horas de Le Mans: banco de pruebas para los neumáticos del mañana

Miguel Molina (Lloret de Mar, 1989) hizo historia al convertirse en el tercer español, tras Marc Gené y Fernando Alonso, en ganar las 24 Horas de Le Mans. Talento precoz del karting y piloto profesional de Ferrari desde 2017, se sienta con ABC ... para hablar de su carrera y de lo que significa este triunfo para él.
-«Ya me puedo retirar». Una frase contundente que explica muy bien lo que significa para usted esta victoria.
-Sí, a nivel deportivo conseguir algo de esta magnitud es increíble. Hay otros objetivos, lógicamente. Pero ganar las 24 Horas de Le Mans, con una marca como Ferrari… no se puede pedir más. Tengo esa tranquilidad de que he conseguido algo muy grande, muy bonito.
-Gené, Alonso, Molina. Ahora forma parte de un trío histórico.
-Gené estaba en el circuito, es parte de la familia Ferrari y hablé mucho con él, también antes de la carrera. Estaba muy contento por mí. Y Fernando, pues todos sabemos lo que es para el automovilismo español. Formar parte de esta historia como tercer español es un orgullo.
-¿Alonso lo llamó o le escribió?
-Me escribió un mensaje felicitándome, sí.
-De pequeño fue un talento descomunal en el karting. ¿Qué recuerda de aquellos años?
-Fue una época de mucho aprendizaje, también de momentos difíciles, de llorar mucho. Más días malos que buenos. Pero todo eso te hace evolucionar. El karting y las fórmulas de promoción son los momentos que te preparan para que el día importante estés lo mejor preparado posible. Y todos esos momentos de lluvia, de pasar frío en el paddock, de levantarse pronto y de estar fuera de casa, son una escuela muy dura, pero a la vez muy importante.
-Esos inicios coincidieron con el boom de la F1 en España.
-Nos benefició a toda una generación de pilotos que estábamos empezando. Muchos hemos llegado a ser profesionales y a conseguir resultados importantes por lo mucho que creció el automovilismo en esa época. Para mí fue fácil entrar en el mundillo, porque mi padre ya tenía un equipo de competición, pero todo aquello ayudó a que instituciones y patrocinadores apoyaran a muchos chavales. En Cataluña se creó el programa de jóvenes pilotos, y eso ayudó a que gente como yo, que no podría haber seguido compitiendo con la economía familiar, siguiera progresando. Sin ese boom hubiera sido mucho más complicado.
-Tras el karting llega el salto a los monoplazas. F3, Fórmula Renault… Otro mundo.
-Era correr con la presión de no saber si tendría un asiento al año siguiente. Si lo tendría que dejar por falta de dinero. Eso te curte. Creo que ahora vivo según qué acontecimientos de forma más relajada porque en el pasado viví cosas mucho más intensas.
-Eran un montón de chavales persiguiendo un mismo sueño, la Fórmula 1. ¿En qué momento se da cuenta de que debe tomar otro camino?
-En el momento en el que la F1 se aleja muchísimo por temas económicos y, por otro lado, viene una marca y te da la oportunidad de ser profesional de algo que llevas viviendo desde pequeño. Ahí la decisión es bastante fácil.
-Usted llegó a tener ofertas de ir a la Fórmula 1.
-Más que ofertas, tuve opciones. En su momento hablé con Force India, pero pedían cantidades impensables.
-¿Y cómo se vive siendo piloto profesional?
- Yo he vivido bastante igual siempre. No ha habido un gran cambio. Vivo tranquilo, bien. Pero soy una persona muy normal. Disfruto mucho con lo que hago, pero en cuanto a nivel de vida hubiera vivido igual con cualquier otro trabajo.
-Usted llevaba ya años compitiendo con Ferrari en GT cuando deciden montar el proyecto de construir un Hypercar para ganar la clasificación general en Le Mans. ¿Qué piensa en ese momento?
-Pues que quería estar en ese proyecto. Eso estaba claro. Pero no me puse más presión de la que ya sabía que había. No fue una obsesión. Sabía que si hacía mi trabajo podía tener una oportunidad. Y así lo hice. Seguí haciendo lo que tocaba, intentaba entender al máximo el coche cuando me subía a él, mientras lo estaban desarrollando. Sacarle el máximo partido posible y dar el mejor feedback para que vieran que podía tener un asiento. Cuando me lo comunicaron fue una alegría doble, porque estaba en el hospital por el nacimiento de mi hija. Me llamaron y me dieron la noticia allí. Fue algo increíble.
-Nueve marcas oficiales, cuatro de ellas luchando casi hasta el final. ¿Cuál es la clave que ha permitido al Mundial de resistencia lograr esta igualdad en el campeonato?
-La resistencia está en un momento muy dulce. Se está dando a todas las marcas la importancia que merecen y la posibilidad de competir para ganar. Y así se demostró en Le Mans, que fue una de las carreras más competidas de los últimos años. Yo creo que si siguen en esta línea llegarán más marcas. 23 hypercars en la pista es el automovilismo en su máxima expresión. El otro día veía vídeos de la salida y era impresionante. Han de cuidar eso.
-¿Cómo es vivir desde dentro una carrera de 24 horas?
-Cuando no estás en la pista lo más importante es descansar y comer bien. Luego, sigues la carrera para que, cuando te toque pilotar, saber en qué situación estás. Ver si tienes que arriesgar más o menos. Hay que leer muy bien la carrera. Trato de estar muy aislado para poner toda mi energía encima del coche.
-La noche de Le Mans esta vez se hizo dura…
-Me tocaron tres horas y media de carrera neutralizada durante la madrugada. Todo el rato lloviendo y a 80 kilómetros por hora. Fue complicado mantenerse activo. Me inventaba juegos, como tratar de consumir menos o ver cuánta diferencia hacía de una vuelta a otra… Fue entre las tres y las seis de la mañana, cuando el cuerpo no está acostumbrado a estar despierto. En condiciones normales la noche de Le Mans es especial. Hay veces que no ves a nadie, y con todo tan oscuro dudas. ¿Estaré solo? ¿Habrán parado la carrera?
-¿Esta victoria le anima a afrontar otro tipo de retos en el futuro?
-No lo he pensado aún. De momento es seguro que seguiré en la resistencia. Después, ya veremos. Algo habrá que hacer. Hablaré con Palou, a ver si las 500 Millas puede ser un objetivo.
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