Todo irá bien
Explicar lo inexplicable
«Sólo un discurso conspiranoico puede servir el lunes a Laporta para no estropear más de lo que arregla en una difícil comparecencia»
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Laporta va a tener que explicar el lunes lo inexplicable, y sus silencios van a valer más que sus palabras. Sólo un discurso victimista, conspiranoico, diciendo que de momento no hay pruebas y que la Justicia no ha condenado al Barça a nada puede ... servirle para no estropear más de lo que arregla en la difícil comparecencia. Por muchas excusas y pretextos que el presidente busque, la verdad es que el club azulgrana estuvo pagando al vicepresidente del colegio de árbitros, y que no hace falta ninguna vinculación a ninguna decisión arbitral concreta para que este escándalo sea castigado con la mayor severidad por lo menos en el terreno deportivo.
El lunes escucharemos del presidente argumentos como que hay una campaña orquestada contra del club, que no ha sido casualidad que las informaciones sobre el caso Negreira surgieran cuando el Barça empezaba a despuntar en la Liga, ataques al Madrid cuando en realidad Florentino Pérez es el principal aliado de Laporta y del Barça tanto en la Superliga como en sus dificultades financieras -que en el fondo son una cosa y lo mismo- y por supuesto altas dosis de barcelonismo entre populista y patriotero, que también es lo mismo.
Amenazar a la UEFA y a la Liga con reclamaciones millonarias no deja de ser otra huida hacia delante de quien se ha quedado sin opciones realistas para contar la verdad que no sea o falsa o claramente incriminatoria. Está por ver si el presidente da las explicaciones de la financiación del nuevo estadio, y detalla las exigencias que los fondos de inversión le han exigido para prestarle el dinero. Es insólito que el club no haya detallado las condiciones de la mayor operación económica de su historia, pero conociendo a la prensa catalana, es muy probable que ni siquiera le pregunten por ello, o que si le preguntan y no quiere contestar dejen de insistir en la cuestión.
A los pocos periodistas de la prensa no entregada les han empezado a llover las demandas. Ayer conocimos la primera, interpuesta contra 'El Confidencial' por unas informaciones perfectamente acreditadas de Marcos Lamelas sobre la rebaja del pliego de condiciones en la adjudicación de las obras del Camp Nou para beneficiar a la constructora turca Limak. Con esta persecución judicial, que no tiene ningún recorrido, Laporta, al más puro estilo de Jaume Roures, busca amedrentar a los que discrepan de él y ponen en evidencia su estrafalaria -por decir lo menos- manera de actuar. Lejos de conseguir su propósito, el presidente rebajará aún más el listón de su imagen pública y aireará asuntos que más le valdría que se olvidaran. Y no sólo va a perder los juicios sino que además quedará como un dictadorzuelo incapaz de encajar las críticas y de entender el sentido de la libertad de expresión.
Más en clave interna, está la nueva estructuración del equipo de comunicación del Barça, y más concretamente de Laporta. El presidente se ha quedado exclusivamente para sus necesidades personales al director de comunicación, Álex Santos, quedando desatendida la comunicación corporativa de la entidad desde que Toni Ruiz fuera cesado sin ser sustituido.
La idea de Laporta de llevar el club como una empresa familiar ha sido especialmente notoria en la comunicación, dado que Santos se dedica en exclusiva a filtrar a los medios de comunicación las opiniones presidenciales, y lo que a su jefe le interesa que salga publicado, y el Barça se ha quedado desde hace tiempo sin una voz pública que lo represente en su institucionalidad. El fichaje de Ignasi Castelló, proveniente de la NBA, ha causado sorpresa en el entorno, porque nadie conoce al señor, no se le recuerda ninguna experiencia en el fútbol de primer nivel ni se sabe de ningún mérito comunicativo que NBA España haya tenido durante su gestión.
En definitiva, Laporta va a resolver las cosas a su manera, sin pedir perdón, sin reconocer errores, y culpando a los demás de cualquier falta propia, por escandalosa que sea. Rodeado de su clan, sin dar ninguna explicación creíble, sin transparencia, improvisando, regateando en corto, desprovisto de estrategia y confiando en que cualquier carambola le salve en el último minuto, como siempre.
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