Terry Hayes: «La gran contribución de internet es llevar el porno a los hogares»
El escritor, guionista de películas como 'Mad Max 2', publica 'El año de la langosta', su segunda novela

Terry Hayes (Reino Unido, 1951) habla como escribe, sentado, manejando el tiempo, con calma. Despacio, largo y tendido. Pum, pum, pum. Golpeando con el dedo índice la mesa, midiendo el ritmo, tomándole el pulso a las palabras que dice. Gesticula, entrecierra los ojos y ... ríe. Y cuando le sobreviene una ocurrencia, que son muchas, se echa hacia atrás, levanta las manos y estira las palmas, como si quisiera disfrutar de su genialidad en primera línea.
Hayes, corresponsal político y periodista de investigación en su juventud, jubilado guionista de Hollywood y escritor de éxito ahora en su retiro, publica 'El año de la langosta' (Planeta Internacional), su segunda novela después del fenómeno con el que debutó en 'Soy Pilgrim', con más de cinco millones de ejemplares vendidos. Un thriller de espionaje al más puro estilo John Le Carré, a quien considera «brillante» y en cuyas obras, «de enorme inteligencia», lee una melancolía propia de quienes han experimentado un fracaso, motivo por el que, dice, no ha triunfado tanto en Estados Unidos, «donde el éxito lo dan los relatos de victorias, de imperios crecientes, cuando eso ya terminó».
«Siempre he querido ser escritor. Esa ha sido mi ambición desde que era un niño», dice durante la entrevista. A veces los sueños llevan su tiempo, como sus libros, siempre por encima de las 800 páginas. En época de TikTok, donde todo es rápido y al momento, Terry Hayes es un especímen de museo. Pero él no lo ve así, claro. «TikTok no es el problema sino el síntoma de un deseo del público de recibir material que sea de interés y que le resulte estimulante», explica, después de ir y volver al tema. Él, revela, pretende algo que no consigue la red social, que la gente quiera leer un par de páginas antes de dormir y, cuando se den cuenta, sean las seis de la mañana. Los lectores estarán enfadados, sugiere, pero él será «tremendamente feliz» por lo conseguido. «No es que la gente no quiera un libro largo, es que nadie quiere un libro aburrido. Estoy escribiendo 'Soy Pilgrim 2' y me digo que me bastarán 300 páginas [hace el gesto de que se dispara en la cabeza]. ¡Eso no va a suceder!», ríe.
Un Hollywood problemático
Debutó como guionista en los ochenta y, reconoce, no le gustó todo lo que sí conquistó al Nuevo Hollywood. «Era un sitio problemático, había muchísimas drogas, muchísima prostitución, demasiado dinero», recuerda. «Me pagaban muy bien por las películas, pero no me satisfacía mi trabajo. No me atraía ese Hollywood. Me sedujeron los coches rápidos y las casas hermosas, pero cambié, me hice más viejo, volví a la que siempre había sido mi ambición: escribir una novela. Y fue muy bien recibida, por el público y la crítica. Soy muy afortunado, no es que ahorahaya mucha demanda de viejos hombres blancos en Hollywood», bromea.
En su época en Los Ángeles, Hayes escribió los guiones de 'Desde el infierno', 'Límite vertical' o 'Calma total', con Nicole Kidman. Pero fue su primer trabajo, con George Miller y Mel Gibson en 'Mad Max 2: El guerrero de la carretera' –con quien repitió en 'Mad Max 3: Más allá de la cúpula del trueno'–, el que siempre le «persigue». «Nos espera un futuro peor que el de 'Mad Max'. La gripe aviar podría dejar la pandemia del Covid en un resfriado menor; nadie sabe explicar qué es la inteligencia artificial, pero nos dicen que puede reemplazar o dañar al ser humano. Los expertos cuentan que no, ¿pero podemos confiar en unos expertos que decían que internet iba a aumentar el nivel educativo en el mundo? La gran contribución de internet ha sido acercar la pornografía a nuestros hogares. Y mira Gaza, con millones de desplazados que no son ni siquiera combatientes, una población al borde de la hambruna. Soy bastante pesimista con la humanidad. Imaginar un futuro con pandillas callejeras de hombres vestidos de cuero y motos, como en la película, sería la menor de nuestras preocupaciones», sentencia Hayes.
El panorama no mejora en sus novelas. En 'El año de la langosta', destierra a su espía de la CIA a algunas de las zonas más peligrosas del planeta. La novela viaja a Pakistán, Irán y Afganistán; a Washington, Nueva York y Rusia. El lector conocerá los entresijos del mundo a través de Kane, el protagonista, y de paso se llevará una lección de geopolítica de un impecable observador de la realidad actual.
«Países estúpidos»
«Es muy fácil decir que existen potencias de enorme inteligencia y maldad como Estados Unidos, Rusia, China o Corea del Norte. Yo creo que buscan oportunidades y hay otros países lo suficientemente estúpidos para no oponerse a su influencia, como algunas naciones africanes tremendamente corruptas. Siempre se necesita a dos actores para crear la tragedia perfecta, y estoy plenamente de acuerdo con la dedicatoria que aparece al principio del libro: 'Hemos encontrado al enemigo, somos nosotros'. Así lo veo, el enemigo somos nosotros», repite el escritor, que no es que se inspire en la realidad, sino en la estupidez humana. «Tal vez la realidad y la estupidez humana sean lo mismo», concede, después de soltar una carcajada.
El escritor, a pesar de hacer caja con la ficción, no confía en los poderes en la sombra ni en los villanos que se pasan el día en una silla acariciando gatitos y amenazando con pulsar un botón rojo. «No es que haya una gran conspiración detrás, es solo que el mundo está lleno de vulnerabilidades psicológicas, de deseo de poder, de influencia. No hay un búnker secreto donde Putin, los chinos y el doctor NO juegan a James Bond para explotar el desastre del mundo», se jacta.
Terry Hayes renegó de Hollywood mudándose a Nueva York, luego a Florida y finalmente instalándose en Irlanda. Huyó lo más lejos posible de las cámaras sin reparar en que él era la cámara. A pesar de estar centrado en su faceta como escritor de éxito, su pensamiento vuelve una y otra vez al cine. Dice que ya no se hacen buenas películas, pero menciona varias veces a 'Oppenheimer' como ejemplo de virtuosismo: «El problema con los películas es que tienen mucho ruido y explosiones y, sin embargo, resultan aburridas. La de 'Oppenheimer' solo tiene una explosión, pero es absolutamente fascinante».
Luego gira la conversación a 'Napoléon', un ejemplo de todo lo contrario: «Aburridísima, una película que dormiría a cualquiera». Todo para explicar la clave del éxito, que tantos escurren pero Hayes no duda en señalar incluso sin que se le pida:«'Napoléon' está contada de forma antiquísima, la estructura de la película de Ridley Scott es lineal: esto pasó, esto pasó y esto pasó. Boom, boom, boom; la audacia de Christopher Nolan fue crear un relato que tenía al público preguntándose constantemente qué iba a pasar después. Me recuerda a Picasso, capaz de coger elementos convencionales, reordenarlos y generar un producto totalmente nuevo». O, como expresó el malagueño, «los grandes artistas copian, los genios roban».
Termina la charla, larga, divertida, pero Terry Hayes tiene ganas de más. «¿No me preguntas por Nicole Kidman?». Le mandan levantarse para la foto, pone morros y susurra: «Dicen que los españoles sois geniales, pero es mentira». Y se despide con un estruendo. No de bombas, que ya hay muchas en la realidad, en las películas y en sus libros, sino de risa.
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