'Edipo', una tragedia en color azul Klein
El Festival de Mérida enfila su recta final con el estreno de su penúltima producción de este año, 'Edipo a través de las llamas', con texto de Paco Bezerra y dirección de Luis Luque

Sófocles no tendría precio como guionista en Hollywood, y para muestra valga el botón de la retorcida historia de Edipo , a quien sus padres, reyes de Tebas, ordenan matar al nacer por culpa de una profecía; el criado engargado de ello ... se apiada del niño y lo abandona en el campo, donde lo recoge un pastor, que lo adopta como hijo; al crecer y conocer el oráculo -«matarás a tu padre y yacerás con tu madre»-, abandona su tierra y, tras matar a un hombre por una 'discusión de tráfico', se convierte en Rey de Tebas al resolver los enigmas que le plantea la Esfinge. Cuando Edipo quiere averiguar quién mató al anterior monarca tebano, descubre que en realidad fue él, que el Rey era su padre y que la Reina, con la que se ha desposado, es su madre. La profecía se ha cumplido y, desesperado, se arranca los ojos. Desde que Sófocles escribiera su tragedia, allá por el 429 a.C., la historia ha tentado a numerosos creadores, desde García Márquez a Stravinski . El teatro romano de Mérida, lógicamente, la ha albergado en varias ocasiones a lo largo de las últimas décadas. En esta edición, y con el título 'Edipo a través de las llamas', ha llegado a través de las palabras de Paco Bezerra , en un espectáculo creado por su 'pareja de hecho escénica', Luis Luque , y protagonizada por el actor Alejo Sauras como Edipo. Le acompañan en escena Jonás Alonso (Yelmo), Julia Rubio (Esfinge), Mina El Hammani (Yocasta), Álvaro de Juan (Creonte), Jiaying Li (Tiresias), Alejandro Linares (Mensajero) y Andrés Picazo (Esclavo).
Un gran panel en color azul Klein -dominante, junto con el blanco, en el espectáculo-, al que atraviesa una larga escalera preside el escenario, donde las milenarias piedras y las majestuosas columnas del teatro romano no juegan en esta ocasión ningún papel -la función se presentará en el Teatro Español a partir del 8 de septiembre y parece más pensada para este escenario que para Mérida-. En él se inserta la historia, contada por Paco Bezerra con su habitual elocuencia y una poesía teñida de filosofía (o viceversa) que en ocasiones pesa más que el propio desarrollo dramático de la historia.
«Para ser considerado un héroe, uno ha de sacrificar una parte muy importante de sí mismo -dicen Bezerra y Luque-. Y no solo eso, además, ha de crear algo nuevo y próspero. Exactamente lo que hizo Edipo, que se convirtió en mito en el momento en que decidió descubrir la verdad para salvar del exterminio a su pueblo».
La búsqueda de la verdad, de la identidad, es el corazón de la propuesta de este espectáculo. «Se puede huir de muchos sitios -le dice el personaje de Yelmo a Edipo-; se puede huir de un pueblo, de una ciudad, incluso de un país; pero nunca se puede huir de uno mismo ». Y esa incertidumbre, esa cruel fatalidad que ronda como una amenaza sobre el desarrollo de la historia, marca también el tono en el que se mueve el propio Edipo.
Luis Luque ha creado un espectáculo serenamente elegante, hermoso, del que ha desterrado los gritos que tan bien conocen las piedras -y los espectadores- emeritenses. La coreografía de Sharon Friedman acompaña con acierto, especialmente en el juego logrado en las escaleras, una función que entra por los ojos tanto como por los oídos. Está bañado por ese mencionado azul Klein -la aparentemente sencilla escenografía la firma Monica Boromello y el vestuario Almudena Rodríguez Huertas-, que matizan las exquisitas luces de Juan Gómez Cornejo y las fascinantes proyecciones de Bruno Praena . Y, sobre todo, por la música sutilmente envolvente de Mariano Marín , que se convierte en un personaje más de la función.
El reposado equilibrio que tiene el espectáculo lo tiene la interpretación, con protagonismo destacado para Alejo Sauras , que tiñe su Edipo de angustiado aplomo y que viaja desde la azorada timidez del principio hasta la desesperación del final. La jovencísima Yocasta de Mina El Hammani (Luque consigue que no choque que sea más joven que el propio Edipo) le acompaña con justeza y un punto de fragilidad, y del resto del sobrio reparto destaca el esclavo de Andrés Picazo .
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