PREMIER LEAGUE
Torres, de nuevo coreado
En la Premier solo se habla de la volea en chilena de El Niño que dio el triunfo al Chelsea

El fútbol inglés ha cambiado desde el tiempo de José Mourinho en el Chelsea. Ya nadie juega, por ejemplo, con dos centrocampistas pasándose el balón horizontalmente y ofreciendo la posibilidad de presión y de robo del balón. El luso tenía f ama de defensivo , pero se exageraba. Su Chelsea tuvo siempre poder y velocidad. Creó con Carvalho y Terry una pareja clásica de centrales; Makelele barría por delante; Essien y Lampard ahogaban el centro del campo; por las bandas, Robben, Duff o Joe Cole (al que el portugués transformó de jugador manierista en atleta de la Premier); y Drogba, arriba. Era una formidable fuerza de ataque cuando además subían por su carril Ashley Cole y Ferreira.
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Mourinho se aprovechó de los 175 millones de euros con los que Roman Abramovich compró un nuevo equipo para su predecesor, Claudio Rainieri, pero, en sus tres temporadas completas al frente del club de Londres, añadió otros 150 millones netos al saldo de compraventa de futbolistas. El juego limpio financiero de la UEFA fue inspirado por el derroche del magnate ruso.
Un fútbol distinto
André Villas-Boas opera en un fútbol distinto. El defensa central Cahill, que presenció en Stamford Bridge el partido del sábado, es, por unos 8 millones, la última adición a sus fichajes del verano (Mata, Romeu, Lukaku, Dávila, Courtois y Miereles), que añadieron 55 millones a los cien que invirtió el club comprando la pasada temporada a Torres, Luiz, Ramires y Benayoun, ahora en el Arsenal.
Villas-Boas no ha podido elegir tanto como su compatriota y las nuevas reglas limitarán más los recursos con los que cuenta para la transición hacia un equipo más joven. Su forma de jugar es también diferente. Defendía más arriba que Mou hasta que la humillación ante el Arsenal (3-5) confirmó que un equipo veloz podía burlar a la línea tan avanzada. Aunque es en ese sentido más atacante, tampoco es un entusiasta de la posesión. Los rivales pasan más que su Chelsea . Lo suyo es la incitación, atraer al rival hacia el balón para crear el espacio desequilibrante. Romeu y Mata son sus fichajes más significativos en el cambio generacional y de estilo. El balance no es por el momento alegre. El Chelsea está en Champions pero lejos del título, que Villas-Boas se ha apresurado a descartar.
Pero la prensa británica hablaba este domingo de Fernando Torres . Contabilizaba como cada fin de semana las horas que lleva sin marcar un gol, especulaba sobre si le hicieron dos penaltis, sobre la injusticia de la amarilla que recibió por caer en uno de ellos, anotaba su vivacidad y su hambre. No hablaba del problema palmario de este Chelsea, la falta de parejas compenetradas, desde Terry y Luiz a Ramires y Torres.
Hablaba sobre todo de lo que ocurrió en el minuto 12. De cómo se levantó «El Niño» a un balón malintencionado al segundo poste que le tiró Mata desde la derecha y de cómo lo voleó de tijera , tan elegante como fiero, al larguero. Como es un tiempo de maldición, no entró. Rebotó hacia al espinilla de Lampard, que de nuevo estaba allí y de nuevo marcó. «Fernando Torres, Chelsea Number 9» , coreó la grada.
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