cine
El poder en la vida y la obra de Diego de Silva y Velázquez
El documental 'Velázquez, el poder y el arte', del sevillano José Manuel Gómez Vidal, se estrenará esta semana en la SEMINCI
En la película hay testimonios de Alfonso Guerra, El Barroquista, Javier Olivares o Alexandra del Bene, entre otros
Un documental pone de manifiesto la absoluta modernidad de la pintura de Murillo

La figura de Diego Velázquez (Sevilla, 1599-Madrid, 1660) es una de las más apasionantes de la historia del arte. Mundialmente conocido por cuadros como 'Las meninas' o por 'La rendición de Breda', hay, sin embargo, algunas 'lagunas' sobre ... la vida de un artista que siempre estuvo preocupado por ascender dentro del escalafón social para alcanzar el poder. Ante el reto de acercar al gran público este personaje, el también sevillano José Manuel Gómez Vidal se ha vuelto a poner tras las cámaras para presentar su documental 'Velázquez, el poder y el arte', que se estrenará esta semana en la próxima edición de la SEMINCI. Además, en la película hay participaciones destacadas, como las de Alfonso Guerra, El Barroquista o Javier Olivares, entre otras.
La idea de llevar a cabo este filme surgió «a raíz de la buena respuesta por parte del público que tuvo 'Murillo, el último viaje' (2017), tanto en cines, sorprendentemente aún lo reponen de vez en cuando, como en plataformas. A partir de ahí le hicieron un encargo al productor Bernabé Rico, de TalyCual producciones, y me pidió que fuera yo quien lo dirigiera. Fue un honor que pensara en mí, pero no oculto que cuando pronunció la frase 'quiero que sea sobre Velázquez' me generó alguna duda y respeto, y no porque no me gustase, todo lo contrario, sino porque eran palabras mayores. Junto a Goya, son nuestros dos 'pintores nacionales', y de ambos sí que se han hecho trabajos muy interesantes a nivel audiovisual, a diferencia de Murillo, que no tenía nada hasta su centenario», asegura el coordinador del Área de Cine y del Departamento de Programación de Acción Cultural Española.
Asegura igualmente Gómez Vidal que Bernabé Rico le dio «carta blanca para elaborar un guion y lo primero que le planteé es que teníamos que acotar un tema en concreto: no es posible meter en un documental de 70 minutos un biopic de uno de los mejores pintores de la historia. Haría falta una serie de varios capítulos». A partir de ahí, comenzó la pandemia y «tuve tiempo de darle vueltas al asunto. Finalmente decidí centrarme en la relación que tuvo Velázquez con el poder, desde su Sevilla natal hasta el último acto de servicio a la monarquía española que realiza en la Isla de los Faisanes del río Bidasoa, con bastante protagonismo, por cierto, en el Tratado de los Pirineos. Una cosa impensable que pudiera hacerlo alguien que era plebeyo de cuna».
Un personaje «inabarcable»
Otro de los aspectos más interesantes sobre el pintor de 'El aguador de Sevilla' es que su figura es muy poliédrica. Ante esta cuestión, el realizador comenta que «Jonathan Brown decía que 'con Velázquez nunca lo has descubierto todo', y lo corroboro completamente: es inabarcable, un pozo sin fondo, me atrevería a decir. Una vez te sumerges en él, se tiende a la dispersión porque no paran de salir cosas, todas interesantísimas, que podrían dar para varios documentales. Su segundo viaje a Italia es ya un documental en sí. También está su relación con Felipe IV, sus responsabilidades en la Corte como funcionario más allá de la pintura, su encuentro vital con Rubens, el programa iconográfico del Salón de Reinos, etc. En fin, de ahí esa necesidad de intentar acotar».
Preguntado por si cree que existen muchos puntos oscuros sobre la biografía de Velázquez, este gestor cultural sostiene que «más que de aspectos oscuros hablaría de 'lagunas' en su vida. No deja mucha documentación personal más allá de la relación epistolar con su suegro, Francisco Pacheco, que muchas veces es de lo más prosaico que podamos imaginar, como el poder que le otorga para que pueda vender su casa de La Alameda estando ya en la Corte. Hay periodos de su vida de los que se sabe muy poco. De su primer viaje a Italia, por ejemplo, no tenemos demasiada información más allá de los sitios donde estuvo, al igual que de sus primeros años en la Corte. El proceso de limpieza de sangre (acreditar que se era cristiano viejo, o lo que es lo mismo, no tener antepasados judíos o musulmanes) y demostrar que nunca había cobrado por trabajar, requisitos indispensables para entrar en la Orden de Santiago, es rocambolesco, pero no me gustaría desvelarlo porque viene muy bien narrado en el documental». «En definitiva —prosigue—, no deja de ser un funcionario en la Corte en el Alcázar de Madrid, con un salario y sujeto a los rígidos protocolos que imponía la monarquía de ese momento, con muchísimas tareas administrativas que impedían ocuparse a lo que creemos sería su verdadera vocación: pintar. Llegó a encargarse de la compra de leña para la Torre de Parada. Esa ausencia de documentación hace también que se tienda a la elucubración. Es muy divertido disparar la imaginación, pero peligroso al mismo tiempo. Al final son sus pinturas las que hablan por él, y ahí sí, poca broma, estamos ante un creador de otra dimensión, de una inteligencia y sutileza deslumbrantes».

En cuanto a la inclinación que tuvo este artista por el poder desde su etapa sevillana hasta su posterior llegada a la Corte en Madrid, José Manuel Gómez Vidal señala que «uno de los retos de este documental es intentar despojar al espectador de la imagen del artista como un bohemio fuera del sistema, tuberculoso y pobre, que malvive en una buhardilla de Montparnasse. Ese 'malditismo' del artista, en definitiva. Todos estos arquetipos, tópicos y lugares comunes son una construcción romántica de mitad del XIX que nada tienen que ver con la realidad. Y la realidad es que, desgraciadamente en el siglo XVII, a diferencia de Italia o Flandes, donde sí tenían un alto estatus, en España los artistas no eran reconocidos como tales, sino como artesanos».
De todos los libros que hay sobre este artista, Gómez Vidal destaca 'Velázquez, pintor y cortesano', de Jonathan Brown
A esto añade que «deberíamos dejar de analizar la historia con ojos de 2022 e intentar comprender como en el siglo XVII, alcanzar ese reconocimiento era uno de los objetivos que persiguió Velázquez durante toda su vida: ennoblecerse él era finalmente ennoblecer la pintura. Quiere ser reconocido como lo que es, un artista que emplea el intelecto para crear. ¿Fue la pintura para él un fin en sí mismo o fue un instrumento para alcanzar una posición acomodada y el máximo reconocimiento social? Esa una pregunta que dejo abierta y cada espectador sacará sus propias conclusiones una vez salga del cine».
En el documental intervienen destacados personajes como Alfonso Guerra, Luis Méndez, Miguel Ángel Cajical (El Barroquista), Miguel Zorita, Álvaro Perdices, Javier Olivares y Alexandra del Bene. Según Gómez Vidal, «creo que es un elenco de entrevistados bastante equilibrado. Si en el anterior documental contábamos en un 90% con conservadores de museos, ahora queríamos darle otra narrativa, quizás menos elevada, más heterodoxo, pero sin bajar jamás el nivel. Es algo que nunca me voy a permitir. El Barroquista es uno de los mejores divulgadores de arte que existen en este momento en España, que ha sabido usar y sacar partido como pocos a las redes sociales, para llegar a una gran masa de público sin perder nunca el rigor. Gracias a él, el arte y el papel de los historiadores hoy en día son más visibles. Luis Méndez es la parte más académica. Es catedrático de Arte y sobre él recae buena parte del hilo narrativo del documental. Javier Olivares es dibujante de novela gráfica y ganó el Premio Nacional de Cómic en el año 2015 con 'Las meninas'. Su acercamiento a Velázquez a través de su trabajo es muy interesante. Álvaro Perdices es artista y fue correo del Museo del Prado. Viajó durante mucho tiempo con obras de Velázquez (los correos suelen conocer las obras con las que viajan a un nivel de detalle milimétrico). Alexandra del Bene es una artista italiana afincada en Sevilla dedicada principalmente al grafiti. Su obra, sorprendentemente, bebe de iconos velazqueños hoy en día. Miguel Zorita es artista e historiador madrileño muy enfocado en el XVII y en los procesos de limpieza de sangre de los judeoconversos. Por último, Alfonso Guerra…. Él fue el poder durante nueve años en España. Por cierto, es una persona encantadora, generosa y elegante».
El director de 'Velázquez, el poder y el arte' —película que se ha filmado en Sevilla, Madrid, Roma y Gipúzcoa—, destaca también que entre todas las monografías que hay sobre este genio de la pintura «hay mucho y muy bueno, pero si tengo que escoger alguna, sin duda alguna me quedo con 'Velázquez, pintor y cortesano', de Johathan Brown, fallecido en enero de este año. Nadie mejor que él ha entendido al Velázquez pintor y persona. Ese libro es, además, complicado de encontrar porque está descatalogado. El que lo tenga, posee un tesoro en su biblioteca».
Sobre el estreno esta semana en la Semana Internacional de Cine de Valladolid, Gómez Vidal dice que «la SEMINCI es un festival importantísimo y de reconocido prestigio en España. Se lo enviamos a Javier Angulo, su director, y le entusiasmó desde que lo vio. Lo quiso para la sección competitiva 'Docs España'. El 28 de octubre lo pasamos en cines y el 29 se proyecta en el Museo Patio Herreriano de Valladolid, un espacio maravilloso que casa con la temática del documental. Mejor sitio, creo que imposible».
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