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ABC Cultural

Día de lluvia en Nueva York

Crítica de «Día de lluvia en Nueva York»: Gran zumo de manzana y vida exprimida

Con lo que le ha llovido, Woody Allen aún tiene la jovialidad y el optimismo de hacer esta luminosa y adolescente película sobre la hermosura de la bisoñez y la lluvia en Nueva York

Timothée Chalamet en «Día lluvioso en Nueva York»
Oti Rodríguez Marchante

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Woody Allen no es un cineasta de moda . Es imposible que nuestro presente considere admirable a un hombre de vida y obra tan «incorrectas», que no habrá hecho menos de una docena de obras maestras y que ha empaquetado en sus películas, durante medio siglo largo, una singular manera de ver la vida, la muerte, el amor, el sexo, las relaciones con los demás y consigo mismo, la ética, la religión, la cultura, la fatalidad o el azar. Un tipo que ha hecho de Manhattan su Monument Valley, y que, con lo que le ha llovido, aún tiene la jovialidad y el optimismo de hacer esta luminosa y adolescente película sobre la hermosura de la bisoñez y la lluvia en Nueva York.

Puesto que en su obra hay centenares de diálogos inolvidables , a nadie le sorprenderá que aquí incorpore unos cuantos más al catálogo, y puesto que ya había hecho de Manhattan ese lugar en el que no se puede no vivir, tampoco será una sorpresa que aquí lo atrape más espléndido que nunca. No hay originalidad en esta película de Woody Allen : es ingeniosa, divertida, juvenil, profunda, irónica, romántica, azarosa, maliciosa y maravillosa, como tantas otras suyas. Una joven pareja de universitarios y un fin de semana en la ciudad, Timothée Chalamet, rico y pipiolo, y Elle Fanning, inocente, dinámica y presta a descorchar el champán de la vida. Ambos , juntos y especialmente separados, irán descubriendo que lo que empieza en champán suele terminar en infusión.

El punto de mira de Allen está en la inocencia, la juventud y la credulidad (ellos), lo cual no le impide echarle un vistazo a los espolones, la fatuidad y el rijo del ambiente artístico y cinematográfico con los personajes superficiales, penosos y retorcidos que interpretan Liev Schreiber, Jude Law y Diego Luna (director, guionista y actor), y al más allá de la lozanía, frescura y chispa que interpreta una sorprendente Selena Gómez, en un personaje tan rico, soleado y lleno de sorpresas que aturulla el argumento y lo enaltece de todo el entrelineado de lo que Allen nos quiere contar.

Chalamet sitúa su personaje entre un joven Gatsby (así se llama) y un viejo y resabiado Woody Allen; Fanning lo orienta, en cambio, a sus antípodas (las de Gatsby y Allen), en su modo de afrontar la aventura, la novedad, el riesgo… Y cada uno de ellos vive y nos muestra una ciudad tan diversa y contradictoria que se adecúa a su interior, a su modo de ser, y tan presta para la nostalgia como para el incidente y la adrenalina. Claro que se puede reflexionar mucho sobre «Día de lluvia en Nueva York», pero lo bueno, lo mejor, es estar en ella mientras pasa.

Crítica de «Día de lluvia en Nueva York»: Gran zumo de manzana y vida exprimida

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