Trump redobla su acoso a Groenlandia antes del viaje de Vance: «Nos la vamos a quedar»
Las últimas declaraciones del presidente echan leña al fuego de la visita del vicepresidente esta semana
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El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha calentado todavía más la visita de su vicepresidente a Groenlandia el próximo viernes, entre críticas de las autoridades locales a las «provocaciones» y «agresividad» de los estadounidenses por las ambiciones de la Casa Blanca de comprar ... la enorme isla en el Ártico.
«Necesitamos a Groenlandia por temas de seguridad internacional. La necesitamos y tenemos que tenerla», dijo Trump este miércoles en una entrevista en el pódcast de Vince Coglianese.
«Siento tener que decirlo así, pero vamos a tener que quedárnosla», añadió Trump sobre Groenlandia, un territorio con creciente interés para EE.UU. por la competición con China y Rusia en el Ártico y por sus ingentes recursos naturales, entre otros, minerales clave para la industria tecnológica. Trump aseguró que no sabía si los locales tienen deseo de convertirse en ciudadanos estadounidense. «Pero tenemos que convencerles», añadió.
Las últimas declaraciones de Trump echan leña al fuego de la visita de Vance esta semana a Groenlandia, un territorio con Gobierno autónomo y bajo soberanía de Dinamarca. Es la autoridad de mayor rango de la Administración Trump que visita la isla, después de que el presidente haya insistido desde antes de llegar a la Casa Blanca que su intención es adquirir el territorio. En su pasado discurso sobre el Estado de la Unión, Trump aseguró que EE.UU. se quedará Groenlandia «de una manera u otra».
La ambición por la isla del Ártico está dentro del expansionismo que está mostrando Trump en su segundo mandato, el que parece dispuesto a no dejar la presidencia sin aumentar el territorio de EE.UU. Además de la compra de Groenlandia, Trump ha defendido la necesidad de anexionar Canadá y convertir al país vecino en el estado 51º, ha exigido la recuperación del control del Canal de Panamá y ha propuesto, de manera disparatada, expulsar a los palestinos de Gaza y convertir la Franja en un resort turístico de propiedad estadounidense.
Vance anunció su visita a Groenlandia este martes, después de que el pasado fin de semana se conociera que su mujer, Usha Vance, iba a viajar la isla. En un principio, la segunda dama tenía pensado acudir a una competición nacional de trineos tirados por perros, un evento muy popular en Groenlandia. Esto causó el rechazo de las autoridades locales. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, defendió que la visita era una «presión inaceptable».
La incorporación del vicepresidente al viaje llegó de la mano de un cambio de itinerario: solo acudirían a una base estadunidense en el norte de Groenlandia, y no a la competición deportiva ni a ninguna de las localidades más pobladas de la isla. Esto causó alivio tanto en Groenlandia como en Dinamarca. Pero el viaje también será un intento de distracción respecto al escándalo de los mensajes de Signal revelados a un periodista, en los que Vance tuvo un papel protagonista.
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