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ABC Cultural

Un turista alemán causa daños valorados en 5.000 euros en la fuente de Neptuno en Florencia

Las cámaras de seguridad grabaron cómo se subió a la estatua para que sus amigos le fotografiaran en su 'hazaña'

Indignación en Roma al pillar a un turista grabando su nombre y el de su novia en el Coliseo

El turista alemán que se subió a la histórica fuente de Florencia Twitter Dario Nardela
Ángel Gómez Fuentes

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No hay paz para las ciudades de arte. El enésimo acto vandálico por ir a la caza de una foto se produce en Florencia. Un turista alemán de 22 años se subió a la estatua renacentista del dios Neptuno, en la plaza de la Signoria de la capital toscana, causando daños en la fuente histórica por valor de unos 5.000 euros.

Ahora se enfrenta a una cuantiosa multa. El Ayuntamiento florentino ha explicado en una nota los destrozos causados al monumento en las primeras horas de la mañana del lunes: la pata delantera derecha del caballo resultó dañada, con desprendimiento de algunos estucos realizados en la restauración de 2018. Además, la zona superior del carro, realizada en mármol rojo, sufrió el desprendimiento de una porción triangular de unos 25 x 20 milímetros.

Según la reconstrucción realizada por los técnicos del Ayuntamiento, gracias a las cámaras de seguridad, el turista alemán saltó la valla de protección de la célebre fuente de Neptuno y alcanzó el borde de la bañera. Luego se subió a la pata del caballo, llegó a la base del carruaje y, después de que sus amigos le tomaran algunas fotos, se bajó eufórico por su vandálica 'hazaña'. Durante el descenso volvió a apoyarse sobre la pata del caballo, dañándola.

Cuando sonó la alarma, el joven ya había logrado perder la pista junto con dos amigos que realizaron las fotos. A partir de las imágenes de las cámaras de videovigilancia del Ayuntamiento, los agentes de la zona central de Florencia lograron identificar al responsable de los daños, un turista de Berlín, quien fue denunciado por «destrucción, deterioro, desfiguración, suciedad y utilización ilícita de bienes culturales o paisajísticos».

Situado en la céntrica plaza de la Signoria, el célebre monumento de Neptuno fue encargado para celebrar el matrimonio del heredero de Cosimo de Médici con la gran duquesa de Austria. La esculpió Bartolomeo Ammannati, un seguidor de Miguel Ángel.

Fue el alcalde de Florencia, Dario Nardella, el primero en dar la información, mostrando así su condena: «A este turista se le ocurrió subir sobre Neptuno para hacerse un selfi. El sistema de alarma funcionó: Gracias a las cámaras del Ayuntamiento fue identificado y deberá pagar una fuerte multa. No hay justificación para el vandalismo del patrimonio cultural«.

Más sanciones por daños al patrimonio

Igualmente, el ministro de Cultura, Sangiuliano, también intervino para expresar su ira sobre el enésimo episodio contra el patrimonio cultural italiano: «Es una señal de una falta total, por parte del autor, de respeto a la civilización y la belleza, un sentimiento que debería distinguir a quienes eligen visitar Italia. Es absolutamente necesario que esta situación termine. Durante demasiado tiempo se pensó que en Italia se podía actuar indiscriminadamente. La disposición que endurece las sanciones por daños al patrimonio cultural, ya votada por el Senado y que pronto se convertirá en ley, será el elemento disuasorio adecuado para acciones similares«.

Florencia sufrió otro acto vandálico el pasado 23 de agosto. Turistas alemanes, tifosi del 1860 Múnich, pintaron grafitis relacionados con el fútbol en las paredes del Corredor de Vasari de Florencia. Se trata de un corredor elevado que conecta el Palazzo Vecchio con el Palazzo Pitti, al otro lado del río Arno y pasando a través de la Galería de los Uffizi y sobre el Ponte Vecchio. Tras estas pintadas surgió un debate que vio como protagonistas al regidor y al director de los Uffizi, el alemán Eike Schmidt. Este solicitó la presencia de una vigilancia armada. El alcalde Nardella le respondió que era suficiente reforzar la vigilancia con videocámaras.

Durante todo el año se suceden los actos vandálicos de turistas que dañan el patrimonio cultural de Italia, desde inscribir sus iniciales en las paredes del Coliseo hasta darse un baño en la Fontana de Trevi de Roma.

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