tribunales
La familia Bretón responde con silencio a la autoconfesión de José 14 años después del doble crimen
Sus dos hermanos declinan a ABC valorar su declaración en un libro. La casa familiar de la calle Don Carlos Romero fue también vendida como la finca de Las Quemadillas
La fiscal del caso Bretón: «Para mí su confesión en un libro no tiene trascendencia práctica si no lo comunica a prisión»

La última visita de los niños Ruth y José a casa de sus abuelos en la calle Don Carlos Romero, en el barrio de Levante fue sobre las 13.30 horas del 8 de octubre de 2011 apena una hora antes de que su ... padre los sedara y los colocara sobre una pira funeraria hasta reducirlos a cenizas. Por eso fue condenado pero lo ha confesado ahora José Bretón, a su modo, enviando cartas a al escritor Luisgé Martín -que las publicará en su nuevo libro- desde su celda de Herrera de la Mancha donde cumple los 25 de los 40 años a los que ha sido condenado por el doble asesinato de sus hijos. El autor ha publicado el contenido de esas conversaciones en una entrevista en El Confidencial. El contenido de todas las cartas se publicarán en el libro 'El odio', de la editorial Anagrama.
En esas misivas, Bretón cuenta cómo comenzó a pergeñar el terrible crimen en septiembre de 2011, cuando su mujer, Ruth Ortiz, le comunicó que lo dejaba. Sin embargo, estas confesiones donde se recoge cómo ideó el macabro doble asesinato al escritor manchego, hechas públicas esta misma semana, «no tienen trascendencia jurídica» en opinión de la fiscal del caso María Ángeles Rojas en declaraciones a ABC.
La fiscal del caso matizaba este pasado jueves que una confesión de este tipo en «un texto literario no oficial ni remitido a la dirección del propio centro penitenciario no tiene ninguna validez ni credibilidad porque no se ha presentado formalmente ante la dirección de la prisión».
De esta forma contundente, la representante del Ministerio Público encargada de la acusación durante el juicio «al monstruo de Las Quemadillas» dejaba claro que a estas alturas del caso -han pasado 14 años- y con la causa ya juzgada, condenado a 40 años de prisión de los que cumplirá 25 años -aún no existía la prisión permanente revisable- poca credibilidad o valor tienen esas palabras.
En el día a día poco se habla ya del caso, aunque ahora haya llegado esa confesión velada para formar parte de un libro. Ya no queda ni rastro de la familia Bretón en la calle Don Carlos Romero situada a pocos metros de la avenida de Barcelona. Los padres del asesino de sus hijos, Antonia y Bartolo murieron y la casa familiar donde se refugió José Bretón tras su divorcio en septiembre de 2011, se ha vendido y ningún miembro de la familia aparece por el barrio.
La fachada de la casa, un tanto desvencijada, y el cambio de cerradura nueva dan fe de la venta del inmueble a nuevos propietarios. Lo confirma un vecino a ABC que asegura que los padres de José Bretón fallecieron y todas sus propiedades, esta casa familiar próxima a la avenida de Barcelona y una vivienda aledaña que da a la calle paralela -que le fue ofrecida en su día a un conocido supermercado con el que pretendían hacer negocio inmobiliario- también se han vendido.
«Los vecinos recordábamos a Bartolo (que murió en 2015) que venía con su carro cargado de naranjas que vendía por el barrio, esas naranjas venían de sus parcelas en Las Quemadillas... y fíjate luego todo lo que ha pasado allí», comenta a ABC a pocos metros de la casa de sus padres. Esta finca de 'Las Quemadillas' donde quemaron a los dos pequeños también se vendió hace algún tiempo «pero no para vivienda sino para camiones o algo de transportes», quiere recordar este mismo vecino de la calle Carlos Romero.
«En el momento que pasó todo, recuerdo cómo un día con la policía científica dentro de la casa con los dos hermanos tuvieron que separarlos porque José Bretón pegó a su hermano menor, algo dijo...que le molestó, no se si lo delató o qué pasaría», cuenta.
Su hermana era la que más apegada a José Bretón estaba... pero no quiero hablar de eso, prosigue este vecino desde el anonimato. «Ella ya no ha venido más por el barrio, dejó el trabajo que tenía cerca y se fue a otra sucursal bancaria, mientras su otro hermano trabaja en Sevilla alejado de todo esto», prosigue este vecino.

ABC ha contactado con el hermano de José Bretón quien ha declinado hacer cualquier declaración al respecto pidiendo a los medios intimidad después de los «ataques» sufrido por su otra hermana y su familia.
Fuentes judiciales por su parte, recuerdan los numerosos registros ordenados por el juez instructor del caso José Luis Rodríguez Laínz desde que comenzó la investigación y sobre todo después de que lo que aparecía como una desaparición se convirtiera en un presunto asesinato.
«El magistrado Laínz desde un primer momento estaba convencido de que los niños estaban en esa finca en un zulo construido por José Bretón, escondidos pero con vida, ordenó incluso derribar paredes y buscar a los menores por toda la casa y todos los recovecos de la finca que tenía más de 10.000 metros cuadrados», recuerdan estas mismas fuentes del caso 14 años después del macabro hallazgo.
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