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La muerte de Wolff en 1998: la dura vida del último superviviente real de ‘Los Intocables’ de Eliot Ness

Este mítico agente vivió en primera línea de fuego la guerra contra la mafia de Chicago en los años 20 y formó parte del escuadrón que consiguió encarcelar a Al Capone, antes de hacerse mundialmente famoso con la película de Brian De Palma

Fotografías de identificación policial de al Capone, en 1931+ info
Fotografías de identificación policial de al Capone, en 1931 - ABC
Israel Viana
MadridActualizado:

A casi todo el mundo le suena hoy el nombre de Eliot Ness, gracias a la película de Brian De Palma protagonizada por Kevin Costner en 1987. Hablamos del agente federal que se hizo famoso por perseguir el contrabando de alcohol ilegal en Chicago en los años de la Ley seca, por plantar cara a la corrupción de las instituciones públicas y por encarcelar a Al Capone, aunque fuera únicamente por delitos económicos. También conocemos a los personajes interpretados por Sean Connery, Robert De Niro y Andy García, pero nadie recuerda hoy que el último superviviente real de ‘Los Intocables’ vivió hasta hace no mucho en un asilo de Ohio.

Noticia de la muerte de Albert Wolff, en 1998+ info
Noticia de la muerte de Albert Wolff, en 1998 - ABC

Su nombre es Albert Wolff y murió a los 95 años, tras una vida dedicada a la lucha contra camorra italiana, según informó ABC en marzo de 1998.

«Armado con varios revólveres y un increíble código de honestidad personal, Wolff vivió en primera línea de fuego esta guerra sin cuartel contra la mafia de Chicago. Aún así, su familia no tuvo conocimiento exacto de estas arriesgadas peripecias hasta que, hace unos años, Hollywood llevó a la gran pantalla las aventuras de Ness. Según su teoría, lo escondió para no presumir: ‘Las historias sobre mi trabajo oficial eran un asunto entre el Tío Sam y yo’», contaba nuestro corresponsal en Washington, Pedro Rodríguez.

Nacido en 1903, hijo de un médico alemán y criado en el West Side de Chicago, Wolff era un joven agente federal cuando fue asignado a la unidad de 'Los Intocables' formada en 1929. Ness, por su parte, había nacido el mismo año y en la misma ciudad y era una persona tímida, solitaria e, incluso, medio tartamuda, que había sido rechazada por el FBI en tres ocasiones. Cuando le dieron la oportunidad de destruir el imperio de Al Capone, sin embargo, no se lo pensó dos veces. «Esta ciudad, hijo, tiene tres millones de habitantes y medio millón de autos, pero absolutamente todo está en manos de la mafia», le había advertido su madre cuando era un niño.

Ley Seca

La relación que mantuvo con nuestro protagonista fue siempre buena, a pesar del carácter implacable e introvertido de Ness. Eran los años de la Ley Seca, que había entrado en vigor el 16 de enero de 1920 y prohibía la fabricación, transporte, importación, exportación y venta de alcohol en casi todo el territorio de Estados Unidos. Esto acabó provocando la aparición de los mercados negros y el incremento del dinero sucio destinado a la compra de bebidas alcohólicas en los estados en los que sí estaba permitido. La situación se hizo tan insostenible que un grupo de prominentes líderes políticos de Chicago, conocidos como los 'seis secretos', impulsaron la creación del famoso escuadrón.

Al Capone, en la década de los años 20+ info
Al Capone, en la década de los años 20 - ABC

Wolff fue seleccionado por Ness, que fue quien le puso este mote en referencia al «papel de empapelar», ya que durante sus misiones contra la infraestructura económica de la mafia, requisaba todo menos la básica decoración de las paredes. «Su interés por este tipo de trabajo vino precisamente con la lectura juvenil de novelas del salvaje Oeste, donde la paz y el orden vienen siempre de la mano de un sheriff solitario. Después de estudiar contabilidad en la Universidad Northwestern, Albert se convirtió primero en policía judicial y después en agente federal con el Departamento de Justicia, destinado en a la oficina de Prohibición», explicaba ABC.

Sabiendo de su experiencia directa con Eliot Ness, los productores de Hollywood le siguieron la pista hasta ofrecerle un contrato de asesor durante la escritura del guion y el rodaje de la película de Brian de Palma. El anciano, que por aquel entonces ya estaba jubilado y había quedado viudo, pensó que después de medio siglo de máxima discrección era el momento de romper su silencio y ayudó personalmente a entrenar a Kevin Costner para su papel.

Corrupción

Uno de los recuerdos más claros de Wolff sobre aquella época era la increíble corrupción policial que imperaba en Chicago. Ante la falta de agentes no corruptos, Ness consiguió que le aprobaran un pequeño comando para luchar contra Al Capone al margen de la cadena de mando tradicional: unos diez o quince hombres con una honestidad a prueba de mafia. En un principio, nuestro protagonista y sus compañeros intentaron infiltrarse discretamente en las operaciones del crimen organizado.

Wolff, en concreto, participó en numerosas misiones peligrosas, llegando a transportar personalmente bebidas alcohólicas hasta diferentes bares que eran controlados por el histórico gánster. «En una de estas operaciones –recordaba este diario en 1998–, un mañoso le puso una escopeta recortada en la cabeza, confundiendo al policía con un miembro de una banda rival. Al identificarse como agente federal, el contrabandista de cerveza prefirió no complicar su situación. A partir de entonces, Wolff contrató el mejor seguro de vida al alcance de su salario. Para dar una ligera idea de las personas contra las que combatió, este recordaba el asesinato de su compañero Jim Malone [interpretado en el filme por Sean Connery], al que los criminales no sólo acribillaron a balazos, sino que cortaron en pedazos para darles un claro aviso a todos».

Cuando el escuadrón de Wolff y Ness dejó de ser «intocable», transformó su táctica silenciosa en un asalto directo y público contra las actividades de Capone. De esta forma comenzaron los ataques continuos contra destilerías, almacenes y bares controlados por la mafia, que producían unos beneficios de 50 millones de dólares al año. Con este dinero, el histórico gánster consiguió labrarse una buena reputación pública. Entre otras cosas, repartiendo cestas de Navidad entre los pobres de Chicago, por lo que a su mote de «Scarface» (cara cortada) se sumó rápidamente el de «Robin Hood».

24 horas al día

Según el testimonio de Wolff, el trabajo de «Los Intocables» era un servicio de 24 horas sin derecho a una paga especial ni horas extraordinarias o nocturnidad remuneradas. Ness solía llamar a sus colaboradores a cualquier hora del día para llevar a cabo una de la las operaciones de incautación. Aun así, el retirado agente recordaba los felices años 20 como tiempos mejores que los presentes. «Hoy en día existe mucha más criminalidad. En mis tiempos se podía dejar la puerta de casa abierta, puesto que los mañosos luchaban entre sí, pero no molestaban a los ciudadanos», declaró diez años antes de morir.

Capone terminó finalmente en la prisión de Alcatraz por un delito federal de evasión de impuestos, confiriendo desde entonces al Fisco norteamericano un temor reverencial en este país. Tras ocho años de cárcel y enfermo de sífilis, fue incapaz de retomar su puesto de líder de la Cosa Nostra norteamericana y falleció en su lujosa mansión de Palm Beach, en 1947. La Ley Seca se había derogado mucho antes, en 1933, con un rotundo fracaso, pues se había aplicado para evitar la delincuencia y logró paradójicamente el efecto contrario: disparó la criminalidad y la guerra entre las bandas por el control del alcohol.

«Wolff tuvo el dudoso honor de encontrarse una vez personalmente con Al Capone, pero no en su teatro de operaciones de Chicago. Ambos coincidieron de vacaciones en el famoso balneario de Hot Springs, en Arkansas. En aquella ocasión, el agente, que ya había declarado como testigo en varios juicios contra los negocios del capo, recuerda cómo éste se le acercó con la arrogancia que le caracterizaba y le saludó: ‘Así que tú eres Wolff. He escuchado muy buenas cosas de ti. Me gustaría tener a tipos como tú trabajando para mí’», concluía la noticia.

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